2 de enero de 2008

De ayer a hoy no he notado ningún signo diferente
soy la misma o no, como cualquier otro día
tengo propósitos nuevos que no nacieron ayer
aunque sí ayer se me murió una ilusión
el día de la gran fiesta,
y hoy me he levantado con una ilusión de menos
un poco coja
pero con unas ganas bien grandes
de no sufrir
de basta ya de penas menores
sufriré cuando haya algo insalvable.

uno de enero de dosmilocho

Feliz amor nuevo

"Una mente que está asustada, no importa lo que haga, no tendrá ni el más mínimo amor, y sin amor no se puede crear un mundo nuevo. Sin amor no puede haber ningún oasis. Y usted, como ser humano, ha creado esta estructura social en la que está atrapado. Para salirse de ella -y debe hacerlo de una manera completa-, tiene que comprenderse a sí mismo, simplemente observarse a sí mismo tal cual es. De esa claridad surge la acción. Y entonces descubrirá por sí mismo otra forma de vida, una manera de vivir que no es repetitiva, que no es conformista, que no es imitativa, una vida que es realmente libre y que, por lo tanto, le abre la puerta a algo que está más allá de todo pensamiento."

Extracto de Antología Básica, de Krishnamurti, editado por EDAF

17 de diciembre de 2007

¿Blanca, dulce?

Una amiga que perdió a su padre en agosto
dos amigos que se acaban de separar
y sus hijos
otra amiga que lleva un año llorando a su madre
mi padre se fue hace ya años pero...

Otra vez sin pareja en fin de año
sigue sin hablarse con su hermano
este año no, no pienso cenar con tu madre
sí, su abuelo está en el hospital.

Creyentes
no creyentes
tragando saliva
de puntillas por el calendario.

Y una gigante mirada de desconcierto
inunda el cielo
desde mi más absoluta pequeñez.

12 de diciembre de 2007

Analfabetismo emocional

Y ahora de qué me sirven
la geografía, las matemáticas, la historia...
¿Qué hago,
elevo al cubo tu cariño
o divido por mil mi falta de tacto?
O mejor hallo la hipotenusa
de nuestro triángulo: tú, yo y la incertidumbre...

Quiero olvidar los ríos, las preposiciones,
los tiempos verbales,
y saber manejar mis emociones
o al menos que no me manejen ellas a mí.

Quizá, quizá
yo sea muy mala alumna en esa asignatura
puede que hubiera suspendido
incluso repetido curso.
Pero no soy la única
si no, ¿por qué medio mundo toma pastillas para:
no morirse, no matar, poder dormir, estar de pie,
sonreír de vez en cuando?

Y de los que no tomamos pastillas habitualmente
muchos, muchos,
vivimos en un continuo preescolar
haciendo garabatos
que nunca llegan a convertirse
en dibujos
y viviendo un continuo ajetreo interno,
que de niños era bonito
pero después de años de andar deshojando margaritas
a uno se le queda un cuerpo de barco
que ya siente el oleaje aunque esté en tierra.

Ya sé que la vida es una escuela.
Es que si no
todavía estaría deshojando la primera margarita.

14 de noviembre de 2007

La belleza, esa gran desconocida

(Uf, qué largo me ha salido, yo en internet no suelo leer cosas tan largas, vosotros veréis...)

Hoy he conocido a un feo. Y es extraño que yo califique a alguien así, porque no suelo encontrar gente que me parezca fea. Reconozco que escribir esta palabra me incomoda un poco, siento cierto pudor. Pero al mismo tiempo quiero dejar la realidad desnuda, o el juicio, porque al fin y al cabo no es otra cosa. Sus facciones cercanas al mono me llevaron a pensar primero que era un hombre poco cultivado, un poco paleto, para decirlo sin tapujos, pero en cuanto le oí hablar supe que me equivocaba, es entonces cuando pasó a ser sencillamente feo. Bueno, no, sencillamente no.
De las ocho personas que me acompañaban en esa reunión, sólo había una cuya sonrisa me secuestraba: el baile lento y rítmico de sus facciones; de cada milímetro de su rostro, para componer el ángel que llevaba escrito en sus ojos. Estaban en juego todos los músculos de su cara, diría más, todos los átomos de su cuerpo. Y creo que eran ellos los que enviaban a los átomos del mío una corriente vital, una sensación de veracidad, de que había frente a mí un ser humano que mostraba un trocito de su alma, sin pintar, sin operar ni maquillar. (Y yo, creo que soy un poco cursi, no va a quedar más remedio que reconocerlo, y estas cosas me emocionan mucho, mucho.)
¿Era feo? La luz que salía de él nublaba a todos los demás, que aunque no eran especialmente guapos tampoco eran feos. Pero ¿quién nos ha enseñado lo que es la belleza?, ¿quién lo sabe? No sé, yo también me hago un jaleo, sólo sé que aún colocándole en ese rango en un principio, después, mirándolo, hubiera querido tener una varita mágica para borrar a todos los demás de aquella sala y dedicarme al feo. A mirarle, escucharle, descubrirle. Ahondar en los atisbos de ternura que escapaban de sus ojos. Pero sin varita sólo pude admirarle hasta que acabó la reunión, evitar una urgente visita al baño para intentar coincidir unos momentos y después de un par de preguntas mías entre dos montañas de timidez, camino del metro, un pensamiento traicionero o realista que dice, vamos, es absurdo, no le vas a pedir el teléfono, entonces se bifurcan los caminos y tras una despedida breve, mientras mi mente pretendía estar ya en otro sitio, acababa de girar cuando escucho: encantado, y no tuve tiempo, no encontré ya la forma de volver a girar la cabeza. Y se quedó bailando dentro de mí, un "sí, yo también".

4 de noviembre de 2007

Incierta,
paseo por el pequeño libro
que me regalaste,
acariciando en sus páginas
tu frente,
rezando sus poemas
como mantras mágicos
que pudieran llevarme contigo
traerte a mí.
Si al menos
al cerrar los ojos
visitáramos esta noche
el mismo sueño.
Si tristeza
llanto,
si alegría
se arremolinan contentas mis lágrimas.
Ya casi no tengo esperanza
de dejar de ser
algún día
MUJER DE AGUA.