24 de febrero de 2014

Un inconsciente juguetón

Hoy he soñado con una naranja que tengo en el frutero. Me hacía un zumo con ella. Lo del zumo, normal. Es cierto que hace mucho que no había una naranja en mi casa porque descubrí que no me sientan bien y desde entonces no las tomo. Esta llegó porque el otro día no tenían otra fruta en el menú del día del restaurante en el que comí.

Cuando esta mañana he ido a la cocina y al verla he recordado el sueño, primero me ha entrado la risa, pero después me he sentido un poco estafada y con enormes ganas de decirle a mi inconsciente: “¿No crees que tenemos cosas más transcendentales que tratar en nuestros sueños? ¡Qué poca seriedad!”.

11 de enero de 2014

Buenos días, años, y vidas

Vuelvo. Después de meses de dudas y diferentes sensaciones, necesito volver a mis tierras minúsculas. Me siento más cómoda en ellas que en la Gran Revolución Interior. Por tiempo no puedo llevar a cabo lo que me planteé con la Revolución y cuando me surge escribir cositas o subir fotos, no las colgaba allí porque no eran del tema y aquí tampoco porque estas tierras las había puesto a dormir... En fin, coherencias, incoherencias, miedos, límites autoimpuestos...

Hoy, después de leer varias tiras de Dharma Comics (http://dharmacomics.com), no sé exactamente por qué, he decido volver. Necesito poder volcar aquí mis pildoritas sin sentirme que tengo que llegar a un gran sitio con la Revolución Interior, que me sigue apasionando pero por varias razones no puedo llevar a cabo de momento. Así que estoy contenta.

Hoy simplemente he abierto esta puerta, que me hace sentirme mejor. Ya volveré en breve para dejar breves señales. Arriba tenéis el link de Dharma Comics, por si alguien quiere bucear por ahí; eso sí, es en inglés, aunque es muy sencillito.


2 de diciembre de 2013

Amores en el aire

Hoy mientras daba un paseo he visto a alguien que me recordaba a un ex amor platónico, quizá porque hace poco he tenido noticias de él. Y entonces me ha dado por pensar en los amores que por una razón un otra nunca se llegan a materializar..., y entre literatura, cercanos, propios y ajenos,  tengo la sensación de que son una cantidad mucho mayor que la de las pasiones que sí llegan a algún puerto.

Como si hubiera una realidad paralela que crean nuestras mentes y flota en el aire: ensayos de palabras tímidas; montañas de besos acumulados en la antesala de los labios; finales felices... y sobre todo principios, principios que con sólo existir habrían sido eternos.

Nube un poco densa, tal vez... ¿Demasiados deseos sin cumplir? Aunque hay quien prefiere no jugársela con amores terrenales. ¿Sufrimiento innecesario? Si las nubes están formadas de gotas evaporadas del océano..., ya sabemos dónde van las lágrimas de los amores platónicos o imposibles.

Yo soy una enamorada de las nubes, pero esta composición no me acaba de gustar, así que como siempre abanderando causas imposibles, os animo y me animo, nos animo, a que cuando no sean amores realmente imposibles, lo intentemos. Nos lancemos. Vivimos sólo una vez (bueno, los que crean en la reencarnación si quieren que no lo hagan). Limpiemos la atmósfera de lágrimas innecesarias. Mira, al final va a ser ecológico y todo.

23 de abril de 2013

Me voy a La Revolución Interior, ¿venís conmigo?

Me da una alegría enorme poder deciros que ya está en la nube La Revolución Interior, una web que pretende continuar mi trabajo en el programa de radio con el mismo título. No os cuento mucho más, porque cuando entréis podréis leer en ella la presentación y el primer post. Está recién nacida, espero alimentarla bien y que todos disfrutemos de ella.

Estas tierras como ya sabéis llevan bastante tiempo casi deshabitadas y ahora seguirán así con más razón después de este nuevo hijo, aún así no las quiero cerrar, quiero dejar una puertecita para algo que me surja que no tenga que ver con la revolución interior. Mientras tanto, os espero allí y ojalá os motive también a visitarla de vez en cuando. Os doy las gracias por vuestro cariño, opiniones y visitas todo este tiempo.

Y os dejo con La Revolución Interior: www.larevolucioninterior.org

3 de febrero de 2013

Conocerse a sí mismo o cómo pelar una cebolla infinita

Cuanto más me conozco, más entiendo a Sócrates ("Sólo sé que no sé nada") y más me sorprende lo poco que sé de mí. Será por eso que he oído decir más de una vez a Jose Luis Sampedro que se sigue conociendo cada día (a sus noventa y muchos años). Ante esta (¿sabia?) apreciación, supongo que sólo queda tomarse una buena ración de humildad, o incluso dos y hacer acopio de mucha paciencia, incluso un poco más. Qué razón tiene el budismo cuando dice que nos desprendamos del ego, que buen daño nos hace.

Uno piensa en eso tan rimbombante de conocerse a sí mismo y nuestro ego se empieza a inflar, como si fuera a ganar algún premio. Pobre ingenuo, qué equivocado está. Si uno se pone de verdad a ello (para lo cual primero hay que remangarse y coger mucho aire, como cuando vas a bucear sin snorkle) se va quedando cada vez más desnudo. Y como esto da frío, volvemos a poner otra capa encima y otra vez a quitarla y así transcurre nuestra vida de cebolla, que hace llorar a los demás cuando nos ven..., de pena. No es tan... glamuroso esto de intentar conocerse a uno mismo. Pero, y ahora fuera de broma, pero eso sí, con sonrisa, creo que es la única forma honesta y que merece la pena para vivir una vida mínimamente decente. Por uno mismo y por los que le rodean.

[Esta entrada en realidad pertenece ya más al blog La revolución interior, que es en lo que hace tiempo tengo puesta la energía, pero su gestación está siendo tan larga que va a nacer ya crecidita. En fin, que sepáis que mi corazón está ya allí, espero que os llegue pronto la transmisión.]

5 de diciembre de 2012

Imperfeccioneando

Ahora que estoy tratando de dejar de ser perfecta... eh..., no... Empiezo de nuevo: ahora que estoy intentando asumir mi imperfección, me dan tranquilidad, incluso alegría, las pequeñas imperfecciones de los demás. Es como si alimentaran las mías diciéndome en voz muy baja: “No pasa nada, Anita, ves, todo el mundo se equivoca, no tienes que ganar ningún concurso n¡ esperar la nota más alta de papá. No, todo es más sencillo. Déjanos vivir contigo; tú estarás mucho más relajada y te reirás mil veces más y nosotras podremos respirar un poco”. Y bueno, sí, de momento he decidido hacerles un hueco en mi casa.

La canción de tu alma

En la entrada del siete de noviembre os mencionaba algo sobre la filosofía Ubuntu, que se recoge en este poema; me siento en la obligación casi de colgarlo ahora que me lo he vuelto a encontrar de causalidad ya que os dejé un link a un programa de radio, pero entiendo que no todo el mundo va a escuchar el programa entero buscando algo. Por tanto, aquí os lo dejo; que lo disfrutéis y me encantará saber qué os parece:

La canción de tu alma 

"Cuando una mujer de cierta tribu de África sabe que está embarazada, se interna en la selva con otras mujeres y juntas rezan y meditan
hasta que aparece la canción del niño.

Saben que cada alma tiene su propia vibración que expresa
su particularidad, unicidad y propósito.

Las mujeres entonan esta canción y la cantan en voz alta.
Luego retornan a la tribu y se la enseñan a los demás.

Cuando nace el niño, la comunidad se junta y le cantan su canción.
Luego, cuando el niño comienza su educación, el pueblo se junta y le canta su canción. Cuando se inicia como adulto la gente se junta nuevamente y
canta su canción.

Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción. Finalmente cuando el alma va a irse de este mundo, la familia y amigos se acercan a su cama e igual que para su nacimiento,
le cantan su canción, para acompañarlo en su transición.

En esta tribu de África hay otra ocasión en la cual los pobladores cantan la canción. Si en algún momento de su vida la persona comete un crimen o un acto social aberrante, lo llevan al centro del poblado y la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor, entonces… le cantan su canción.

La tribu reconoce que la corrección de las conductas antisociales no es el castigo; es el amor y el recuerdo de la propia identidad. Cuando reconocemos nuestra propia canción ya no tenemos deseos ni necesidad de hacer nada que pudiera dañar a otros.
Tus amigos reconocen tu canción y la cantan cuando la olvidaste.

Aquellos que te aman no pueden ser engañados por los errores que cometes ni la oscuras imágenes que muestras a los demás.
Ellos recuerdan tu belleza cuando te sientes feo;
tu totalidad cuando estás quebrado;
tu inocencia cuando te sientes culpable y
tu propósito cuando estás confundido."

Tolba Phanem
Mujer, Poetisa y Escritora Africana