23.4.13

Me voy a La Revolución Interior, ¿venís conmigo?

Me da una alegría enorme poder deciros que ya está en la nube La Revolución Interior, una web que pretende continuar mi trabajo en el programa de radio con el mismo título. No os cuento mucho más, porque cuando entréis podréis leer en ella la presentación y el primer post. Está recién nacida, espero alimentarla bien y que todos disfrutemos de ella.


Estas tierras como ya sabéis llevan bastante tiempo casi deshabitadas y ahora seguirán así con más razón después de este nuevo hijo, aún así no las quiero cerrar, quiero dejar una puertecita para algo que me surja que no tenga que ver con la revolución interior. Mientras tanto, os espero allí y ojalá os motive también a visitarla de vez en cuando. Os doy las gracias por vuestro cariño, opiniones y visitas todo este tiempo.

Y os dejo con La Revolución Interior: www.larevolucioninterior.org

3.2.13

Conocerse a sí mismo o cómo pelar una cebolla infinita

Cuanto más me conozco, más entiendo a Sócrates ("Sólo sé que no sé nada") y más me sorprende lo poco que sé de mí. Será por eso que he oído decir más de una vez a Jose Luis Sampedro que se sigue conociendo cada día (a sus noventa y muchos años). Ante esta (¿sabia?) apreciación, supongo que sólo queda tomarse una buena ración de humildad, o incluso dos y hacer acopio de mucha paciencia, incluso un poco más. Qué razón tiene el budismo cuando dice que nos desprendamos del ego, que buen daño nos hace.

Uno piensa en eso tan rimbombante de conocerse a sí mismo y nuestro ego se empieza a inflar, como si fuera a ganar algún premio. Pobre ingenuo, qué equivocado está. Si uno se pone de verdad a ello (para lo cual primero hay que remangarse y coger mucho aire, como cuando vas a bucear sin snorkle) se va quedando cada vez más desnudo. Y como esto da frío, volvemos a poner otra capa encima y otra vez a quitarla y así transcurre nuestra vida de cebolla, que hace llorar a los demás cuando nos ven..., de pena. No es tan... glamuroso esto de intentar conocerse a uno mismo. Pero, y ahora fuera de broma, pero eso sí, con sonrisa, creo que es la única forma honesta y que merece la pena para vivir una vida mínimamente decente. Por uno mismo y por los que le rodean.

[Esta entrada en realidad pertenece ya más al blog La revolución interior, que es en lo que hace tiempo tengo puesta la energía, pero su gestación está siendo tan larga que va a nacer ya crecidita. En fin, que sepáis que mi corazón está ya allí, espero que os llegue pronto la transmisión.]

5.12.12

Imperfeccioneando

Ahora que estoy tratando de dejar de ser perfecta... eh..., no... Empiezo de nuevo: ahora que estoy intentando asumir mi imperfección, me dan tranquilidad, incluso alegría, las pequeñas imperfecciones de los demás. Es como si alimentaran las mías diciéndome en voz muy baja: “No pasa nada, Anita, ves, todo el mundo se equivoca, no tienes que ganar ningún concurso n¡ esperar la nota más alta de papá. No, todo es más sencillo. Déjanos vivir contigo; tú estarás mucho más relajada y te reirás mil veces más y nosotras podremos respirar un poco”. Y bueno, sí, de momento he decidido hacerles un hueco en mi casa.

La canción de tu alma

En la entrada del siete de noviembre os mencionaba algo sobre la filosofía Ubuntu, que se recoge en este poema; me siento en la obligación casi de colgarlo ahora que me lo he vuelto a encontrar de causalidad ya que os dejé un link a un programa de radio, pero entiendo que no todo el mundo va a escuchar el programa entero buscando algo. Por tanto, aquí os lo dejo; que lo disfrutéis y me encantará saber qué os parece:

La canción de tu alma 

"Cuando una mujer de cierta tribu de África sabe que está embarazada, se interna en la selva con otras mujeres y juntas rezan y meditan
hasta que aparece la canción del niño.

Saben que cada alma tiene su propia vibración que expresa
su particularidad, unicidad y propósito.

Las mujeres entonan esta canción y la cantan en voz alta.
Luego retornan a la tribu y se la enseñan a los demás.

Cuando nace el niño, la comunidad se junta y le cantan su canción.
Luego, cuando el niño comienza su educación, el pueblo se junta y le canta su canción. Cuando se inicia como adulto la gente se junta nuevamente y
canta su canción.

Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción. Finalmente cuando el alma va a irse de este mundo, la familia y amigos se acercan a su cama e igual que para su nacimiento,
le cantan su canción, para acompañarlo en su transición.

En esta tribu de África hay otra ocasión en la cual los pobladores cantan la canción. Si en algún momento de su vida la persona comete un crimen o un acto social aberrante, lo llevan al centro del poblado y la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor, entonces… le cantan su canción.

La tribu reconoce que la corrección de las conductas antisociales no es el castigo; es el amor y el recuerdo de la propia identidad. Cuando reconocemos nuestra propia canción ya no tenemos deseos ni necesidad de hacer nada que pudiera dañar a otros.
Tus amigos reconocen tu canción y la cantan cuando la olvidaste.

Aquellos que te aman no pueden ser engañados por los errores que cometes ni la oscuras imágenes que muestras a los demás.
Ellos recuerdan tu belleza cuando te sientes feo;
tu totalidad cuando estás quebrado;
tu inocencia cuando te sientes culpable y
tu propósito cuando estás confundido."

Tolba Phanem
Mujer, Poetisa y Escritora Africana

13.11.12

Abrazo de oídos o masaje de mar

Si quieres escapar por un momento del mundanal ruido o del machacón runrún interior…
 …abandónate por un instante a mis palabras…

Lo mejor es que te sientes o te tumbes, aunque también puedes estar de pie, siempre que estés tranquilo y no te afecte lo que pase a tu alrededor.

Cierra los ojos.

Coloca tus manos en forma de cuenco y después abraza con ellas ambas orejas.

Ahora, muy lentamente… y sin abandonar esa posición, ve moviendo las manos hacia un lado y otro, arriba y abajo…

…despacio…, ………………………….., aumenta un poco la presión…

…sigue haciendo ondas…, pequeñas y grandes, lentas y no tanto…

(¿No te parece estar escuchando el mar?)

 ...sigue jugando como más te apetezca y provocando esas minúsculas olas...
 o tal vez prefieras ir un poco más deprisa y hondo, llamando a un gran oleaje...

...sea como sea... (...mar como mar...)

...no te pierdas este poema en movimiento...

...este océano
que se vuelve tu cómplice
y te cuenta secretos al oído...

7.11.12

¿Queda algo de paz por ahí?


…licios…shaucios…spidos…ortes…üenza…steza…mpotencia…ntira…

Ahhhgggg, uf, uishhh, puaaaaghhhh, buahhhhhhh, scruuuunch, aaaaayyy…..

Necesito con urgencia una dosis de irrealidad
un zumo de utopías frescas
un día, una hora, un rato… de buenas noticias

de vida desbordante
de amor a todas horas
de lluvias de ideas frescas, blancas, blandas

pero a falta de todo esto me conformaría
con que me canten mi canción
esa que se ha compuesto para mí y
que me acompañará el resto de mi vida

sí, eso estaría muy bien
es un momento duro
necesito mi cancióny la cantan en voz alta. Luego retornan a la tribu y se la enseñan a todos los demás. Cuando nace el niño, la comunidad se junta y le cantan su canción. Luego, cuando el niño comienza su educación, el pueblo se junta y le canta su canción. Cuando se inicia como adulto, la gente se junta nuevamente y canta. Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción.
Finalmente, cuando el alma va a irse de este mundo, la familia y amigos se acercan a su cama e igual que para su nacimiento, le cantan su canción para acompañarlo en la transición. En esta tribu de África hay otra ocasión en la cual los pobladores cantan la canción. Si en algún momento durante su vida la persona comete un crimen o un acto social aberrante, se lo lleva al centro del poblado y la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor. Entonces le cantan su canción.
La tribu reconoce que la corrección para las conductas antisociales no es el castigo; es el amor y el recuerdo de su verdadera identidad. Cuando reconocemos nuestra propia canción ya no tenemos deseos ni necesidad de hacer nada que pudiera dañar a otros. Tus amigos conocen tu canción y te la cantan cuando la olvidaste. Aquellos que te aman no pueden ser engañados por los errores que cometes o las oscuras imágenes que muestras a los demás.

Ellos recuerdan tu belleza cuando te sientes feo; tu totalidad cuando estás quebrado; tu inocencia cuando te sientes culpable y tu propósito cuando estás confundido. No necesito una garantía firmada para saber que la sangre de mis venas es de la tierra y sopla mi alma como el viento, refresca mi corazón como la lluvia y limpia mi mente como el humo del fuego sagrado".

y, por suerte, no es una utopía
para los Ubuntu…

[Os invito a escuchar su historia en el El bosque habitado, un programa de Radio 3, muy muy recomendable. El programa del 4 de noviembre: http://www.rtve.es/alacarta/audios/el-bosque-habitado/ ]

28.8.12

Nos miramos pero no nos vemos


Cómo nos cuesta muchas veces aceptar al otro como es en lugar de criticarlo o esperar lo que nos gustaría ver…, lo que como un decálogo del amigo, madre, pareja ideal, escribimos en nuestra pizarra mental en un momento lejano en el tiempo, olvidado tal vez, pero al parecer grabado con tiza indeleble en nuestras neuronas.

Nefasta lección que va guiando nuestros pasos y en lugar de un bastón para apoyarnos nos deja unas gafas oscuras que nos impiden ver lo que hay. Si viéramos lo que tenemos delante, sin filtros, la mayoría de las veces sería peor que nuestra imagen de película, pero la ventaja es que sabríamos el suelo que pisamos y eso suele ser útil para saber qué pasos dar. Lo que hay es lo que hay, se suele decir. Sí, pero teniendo eso claro es mucho más fácil y sobre todo posible hacer acuerdos, irse si lo que hay es definitivamente algo que no queremos, aceptar lo menos deslumbrante, las taras de fabricación que todos tenemos y los desperfectos adquiridos con el uso diario. Sabiendo cuáles son nuestros límites reales (y no los del currículum vital con el que solemos vendernos), qué forma tienen, si son afilados o romos, ya podemos también intentar ampliarlos o limarlos, según nuestros gustos y necesidades.

Por supuesto, y como todo, esto empieza en nosotros, que tampoco solemos coincidir con la flamante lista que vemos en nuestra pizarra y a la que intentamos aproximarnos con poco éxito. Y ahora, una vez más, no puedo ni quiero evitar nombrar la educación, la EDUCACIÓN VITAL que necesitamos tanto o más que la académica para conseguir un puesto medianamente feliz en el mercado de la vida. ¿Es un buen momento para pedir a nuestros políticos una educación en condiciones? Silencio sepulcral…