Nunca podré ser la que no soy.
Ni eliminar de golpe
las grandes menudencias que odio de mí.
Nunca seré mi mujer ideal.
Por más que dé grandes saltos mentales
para salir de mi piel.
Por más que me resista a habitar
este cuerpo y esta alma.
Sólo me queda
amarme.
Hoy me apetecía enseñaros este poema que escribí hace muchos años. Ahora, afortunadamente, no doy ya saltos mentales tan grandes, pero mucho me temo que acercarme al último verso me llevará toda la vida. Como dice Jose Luis Sampedro, en esencia, no recuerdo las palabras, la tarea de cada uno es llegar a ser uno mismo. Me relaja esa idea. Sin embargo ya no estoy de acuerdo con el primer verso, uno sí puede ser lo que no es: puede ser muy infeliz mientras se aleja de su propio ser. Y me pregunto: ¿cómo puede estar tan escondido? Cuánta fragilidad, ¿no?, que tengamos que andar buscándonos toda la vida porque nuestra esencia se disipa, se oculta... y olvidamos quiénes somos. La especie que se perdió a sí misma.
Lo cotidiano, lo humano (y poco divino). Sentimientos, presentimientos, pensamientos y otras flores..., a veces con humor, casi siempre con amor.
30 de mayo de 2007
27 de mayo de 2007
El cuadro que me pintó a mí
Vientre de luz
esconde el amor
que no cesa.
No abandones
no cierres
no cedas,
el dolor
también dibuja
lágrimas cálidas
no sólo hiere.
Pecho encendido
que duerme
entre los arbustos,
abre tu camisa
muestra tu piel
en celo
y despierta
a tu infierno.
Bébetelo
no recorras
el camino de espinas
con guantes.
Mejor sangrar
y soplar
y salvar
sanar.
Dame la mano
a la luz de tu alcoba
que es tu casa
tu rincón
tu esmero
tu fiebre de luna
tu savia
con risa hasta los pies.
Y las nubes enredadas
en tu cuerpo
nunca encontraron
mayor placer.
esconde el amor
que no cesa.
No abandones
no cierres
no cedas,
el dolor
también dibuja
lágrimas cálidas
no sólo hiere.
Pecho encendido
que duerme
entre los arbustos,
abre tu camisa
muestra tu piel
en celo
y despierta
a tu infierno.
Bébetelo
no recorras
el camino de espinas
con guantes.
Mejor sangrar
y soplar
y salvar
sanar.
Dame la mano
a la luz de tu alcoba
que es tu casa
tu rincón
tu esmero
tu fiebre de luna
tu savia
con risa hasta los pies.
Y las nubes enredadas
en tu cuerpo
nunca encontraron
mayor placer.
25 de mayo de 2007
11 de mayo de 2007
8 de mayo de 2007
Existencia esquiva
Cuánto daría por recordar
todas mis vivencias.
Sobre todo las que se esconden
entre los pliegues
del alma,
esas que cuando de pronto aparecen,
tienen una luz peculiar,
como si fueran un sueño de otro
y no un recuerdo mío.
todas mis vivencias.
Sobre todo las que se esconden
entre los pliegues
del alma,
esas que cuando de pronto aparecen,
tienen una luz peculiar,
como si fueran un sueño de otro
y no un recuerdo mío.
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