17 de agosto de 2019

Lecturas al oído I - El principito

Estoy releyendo El Principito y me encuentro con algunos fragmentos como este que me encantan y me han motivado para llegar hasta aquí y mostraros su belleza con mi voz como intermediaria. Pertenece al capítulo 4.

21 de febrero de 2019

Caminando hacia la luz I

Reconstruyo mis tejidos internos
hago espacio con cuidado
                             y dejo besos
donde antes había
islas.

7 de julio de 2017

Después de la lluvia torrencial de hoy, más bien me parece que está recién parido.
Ayer, después de la lluvia tuve la sensación de que el mundo estaba recién nacido. Ojalá.

16 de abril de 2015

Habitar la calma

Escuchar Radio Clásica por la noche. La Hora Azul. Se para el tiempo. Otro ritmo entra en tu casa y en tu piel. De repente no hay guerras, ni violencia machista, ni corrupción hasta los huesos. Sólo una música que te devuelve a ti. Incluso las voces. El locutor, los invitados. Me encanta escucharlos y sentir que habito en otro planeta.

12 de abril de 2015

El cuerpo y su sabiduría escondida en Olvida tu equipaje, Radio Utopía

Estoy muy feliz de traeros este programa de radio que he hecho gracias a Armando, conductor, director y alma de Olvida tu equipaje, en Radio Utopía. Me ha abierto la puerta para tratar un tema apasionante. Como especialista en la materia nos ha acompañado Borja Gasset, psicoterapeuta corporal. Ha sido un enorme placer hacer radio con los dos porque son encantadores.

Y de qué hablamos. Pues de si escuchamos al cuerpo realmente, cómo le afectan las emociones, qué es la memoria corporal y también sobre qué hábitos conocemos para estar mejor y qué otros se pueden adquirir.

La tertulia sobre el cuerpo está salpicada con un reportaje en exteriores (Armando ya lo dice, ¡La reportera de interiores en el exterior!), un diálogo mente-cuerpo, que nos desvela qué pasa a veces en nuestro interior y un tema musical de la película Cabaret con invitación a soltarse la melena.

Me encantaría escuchar vuestras opiniones, sentires y comentarios sobre el tema.



25 de marzo de 2015

Juego de lluvia

La lluvia estaba triste de oír todo el día: "Uf, otra vez", "No, por favor", "Que deje ya de llover", "Jo, que depre".

Como decía, la lluvia estaba lluvia...

Pero una voz desde el centro del árbol opinó: "No, perdona, ¿quién ha dicho que lluvia y triste sean lo mismo? Qué comodos y extraños sois los humanos, aguantáis injusticias del tamaño de siete montañas y os molesta que se os moje un poco el pantalón".

-Ay, ha sido un lapsus, si yo estoy a favor de la lluvia... Oye, ¿pero quién habla?

-¿Yo? Una millonésima parte de ese agua que cae y tanto os molesta
-Una gota, vamos, ¡dilo sin complejos!
-Sí...
-Pues mira, si yo lo que estaba haciendo era empezar a escribir empatizando un poco con la lluvia..., que a mí me cansa esto de quejarnos tanto de ella. Pero ya que te has dado a conocer, tal vez es mejor que hables tú.
-Vale, pero nosotras somos de pocas palabras, aunque un mensaje sí nos gustaría daros. Creo si os dierais cuenta de que el agua es VIDA, no os pasaría esto, pero como os llega por el grifo desde pequeños, a no ser que haya una sequía impresionante no hacéis la conexión. Porque incluso aunque se pudiera beber agua embotellada y así subsistir, ¿os imagináis un mundo sin parques, bosques, ríos? Hacedlo por un momento. Sed conscientes de lo que os da el agua, o sea la lluvia, o sea, nosotras.






18 de marzo de 2015

Elegir: ¿realidad o ciencia ficción?

Nancie Atwell, la ganadora del Global Teacher Prize (una especie de Nobel de la enseñanza que se acaba de entregar por primera vez), dice que el secreto de que sus alumnos lean unos 40 libros al año es que elijan ellos los libros y los temas. Y no seamos malpensados, al parecer pueden elegir entre buena literatura, no cualquier letra impresa.

Por un lado, pienso qué inteligente idea... y por otro, qué mal estamos para que esto tenga que ser motivo de un premio. Elegir los libros que les gustan, en lugar de tragarse cualquier gran obra tal vez no muy adecuada a su edad. Elegir ya desde pequeños..., madre mía, dónde puede llevarnos eso, a ver si luego van a querer elegir también qué estudian y con quién se acuestan. No, la verdad es que no tengo la sensación de que podamos elegir mucho... Nos enseñan a tener en cuenta tantos factores, en general primando lo económico, que la libertad de elección en muchos casos es inexistente.

Y con el poder de elegir capado ¿a dónde puedes ir...? Porque a fuerza de no hacerlo es como si no existiera, y acabas por no saber que PUEDES elegir y crees que eso sólo pasa en algunos cuentos muy rosas.

"¿Yo, elegir? ¿Qué dices? Que no... Que eso es un sueño, la realidad es otra cosa." "Que sí, que yo he visto gente que lo ha hecho y no le ha ido tan mal..." "Buah, no puedo con los ilusos como tú, no me metas pájaros en la cabeza que quién sabe luego cómo podría acabar. La vida es esto, tengo el trabajo que tengo y mi mujer es una santa, no es la mujer con la que soñé pero ya es tarde para pensar en eso."

ELEGIR. Si sonrío o no. Si quiero alguien a mi lado o prefiero caminar sola. Si leo o veo la tele. Si sigo las losas que dibujaron para mí o pinto un nuevo camino, incluso aunque parezca tarde. Si me enamoro de hombres o de mujeres. Si elijo mis colores o los eligen los grandes almacenes. Si decido cómo soy o me dejo llevar a la deriva porque... yo soy así y eso no se cambia.

Elegir.

Si juego a ser marioneta o corto los hilos y me hago dueña de cada paso que doy.

16 de marzo de 2015

¿Y si dejáramos las armas a la de una, a la de dos y a la de ¡¡tres!!?

"Quizá sea la fragilidad el atributo más definitorio de la belleza". Escuché esta frase en Radio Clásica y no llegué a saber quién la decía, pero me sirve hoy de inspiración. Aunque tal vez, no, con seguridad, quiero hablar más bien de vulnerabilidad. Creo que son conceptos que a veces se confunden y tal vez se utilizan incorrectamente, pero con lo que escribo a continuación espero que no haya lugar a dudas.

Cuántos músculos contraídos, cuántas armaduras, cuántos desencuentros y guerras pequeñas y grandes, por esconder nuestra vulnerabilidad, que es al final (y al principio) lo que los une, lo que nos iguala. Nos sentimos más cerca de alguien cuando vemos que no es de piedra, sin embargo, tantas veces intentamos simular que no nos vamos a quebrar pase lo que pase... Podría decir mucho sobre este tema que me interesa tanto, pero hoy voy a dejar que hable de nuevo mi último descubrimiento, que por cierto me apasiona (por si no se notaba): Pablo d'Ors.

Describe con tanta claridad y desnudez cómo se ha encontrado él con la vulnerabilidad, que casi me puse a dar saltos cuando lo leí. La alegría que dan los espejos, ¿verdad? Cuando te encuentras en otro o en algo o ves reflejada una pequeña parte de tu sentir. De esto también habla d'Ors en su libro-tesoro Biografía del silencio. Os recomiendo que al menos investiguéis sobre él. Y este es el texto del que os hablaba, que pertenece precisamente a ese libro:

"Esa vulnerabilidad que nos caracteriza a los humanos, y que yo tanto me esforcé por esconder al mundo antes de empezar a meditar, comencé a mostrarla discretamente desde que descubrí el poder de la meditación. Esta pudorosa exposición de mis flaquezas se ha revelado como un modo muy eficaz para hacer frente al culto a la propia imagen en que había vivido hasta entonces. Hablar de la propia vulnerabilidad, mostrarla, es la única forma que consiente que los demás nos conozcan verdaderamente, y en consecuencia, que puedan querernos. De un modo u otro, al meditar se trabaja con el material de la propia vulnerabilidad."

¿Es o no es una auténtica maravilla?

Desde el planeta del no-tiempo

Desde ese pequeño planeta en que todos estamos demasiado a menudo últimamente, escribo hoy. Ahora no tengo minutos para esto, hace mucho que no los tengo, pero voy a hacer un conjuro o una trampa o un yoquéséqué para poder volcar aquí pequeños sentires. Porque no tengo tiempo, pero tengo un torrente de vida que corretea por mis adentros como loco buscando puertas, y qué experta soy en cerrárselas todas a veces. Puertas, puertas, puertas... Dice mi torrente desde los corredores de mi sangre, azul ya de tanto subir y bajar ese océano vital que no encuentra camino.

He descubierto hace poco gracias a Pablo d'Ors la frase de Simone Weil: "Amar es estar atento". Quiero estar atenta a que tenga una puerta mi expresión, una puerta diaria, porque diariamente como y respiro, y es cada día cuando necesito dar forma a lo que sucede en mí. Aunque como escribo desde este planeta lo que escribiré serán píldoras, breves atisbos, pero suficientes para hacer su trabajo de puerta* atenta a lo que ocurre en mis pasillos interiores.

*Siento la excesiva repetición, pero intentando buscar sinónimos, no quise ceder a la exigencia literaria en este caso. Y es que hoy necesito puertas... Y me he puesto a repetir en alto la palabra una y otra vez y le encuentro una belleza que nunca antes había visto. PUERTAS...

24 de febrero de 2014

Un inconsciente juguetón

Hoy he soñado con una naranja que tengo en el frutero. Me hacía un zumo con ella. Lo del zumo, normal. Es cierto que hace mucho que no había una naranja en mi casa porque descubrí que no me sientan bien y desde entonces no las tomo. Esta llegó porque el otro día no tenían otra fruta en el menú del día del restaurante en el que comí. Cuando esta mañana he ido a la cocina y al verla he recordado el sueño, primero me ha entrado la risa, pero después me he sentido un poco estafada y con enormes ganas de decirle a mi inconsciente: “¿No crees que tenemos cosas más transcendentales que tratar en nuestros sueños? ¡Qué poca seriedad!”.

11 de enero de 2014

Buenos días, años, y vidas

Vuelvo. Después de meses de dudas y diferentes sensaciones, necesito volver a mis tierras minúsculas. Me siento más cómoda en ellas que en la Gran Revolución Interior. Por tiempo no puedo llevar a cabo lo que me planteé con la Revolución y cuando me surge escribir cositas o subir fotos, no las colgaba allí porque no eran del tema y aquí tampoco porque estas tierras las había puesto a dormir... En fin, coherencias, incoherencias, miedos, límites autoimpuestos...

Hoy, después de leer varias tiras de Dharma Comics (http://dharmacomics.com), no sé exactamente por qué, he decido volver. Necesito poder volcar aquí mis pildoritas sin sentirme que tengo que llegar a un gran sitio con la Revolución Interior, que me sigue apasionando pero por varias razones no puedo llevar a cabo de momento. Así que estoy contenta.

Hoy simplemente he abierto esta puerta, que me hace sentirme mejor. Ya volveré en breve para dejar breves señales. Arriba tenéis el link de Dharma Comics, por si alguien quiere bucear por ahí; eso sí, es en inglés, aunque es muy sencillito.


2 de diciembre de 2013

Amores en el aire

Hoy mientras daba un paseo he visto a alguien que me recordaba a un ex amor platónico, quizá porque hace poco he tenido noticias de él. Y entonces me ha dado por pensar en los amores que por una razón un otra nunca se llegan a materializar..., y entre literatura, cercanos, propios y ajenos,  tengo la sensación de que son una cantidad mucho mayor que la de las pasiones que sí llegan a algún puerto.

Como si hubiera una realidad paralela que crean nuestras mentes y flota en el aire: ensayos de palabras tímidas; montañas de besos acumulados en la antesala de los labios; finales felices... y sobre todo principios, principios que con sólo existir habrían sido eternos.

Nube un poco densa, tal vez... ¿Demasiados deseos sin cumplir? Aunque hay quien prefiere no jugársela con amores terrenales. ¿Sufrimiento innecesario? Si las nubes están formadas de gotas evaporadas del océano..., ya sabemos dónde van las lágrimas de los amores platónicos o imposibles.

Yo soy una enamorada de las nubes, pero esta composición no me acaba de gustar, así que como siempre abanderando causas imposibles, os animo y me animo, nos animo, a que cuando no sean amores realmente imposibles, lo intentemos. Nos lancemos. Vivimos sólo una vez (bueno, los que crean en la reencarnación si quieren que no lo hagan). Limpiemos la atmósfera de lágrimas innecesarias. Mira, al final va a ser ecológico y todo.

23 de abril de 2013

Me voy a La Revolución Interior, ¿venís conmigo?

Me da una alegría enorme poder deciros que ya está en la nube La Revolución Interior, una web que pretende continuar mi trabajo en el programa de radio con el mismo título. No os cuento mucho más, porque cuando entréis podréis leer en ella la presentación y el primer post. Está recién nacida, espero alimentarla bien y que todos disfrutemos de ella.

Estas tierras como ya sabéis llevan bastante tiempo casi deshabitadas y ahora seguirán así con más razón después de este nuevo hijo, aún así no las quiero cerrar, quiero dejar una puertecita para algo que me surja que no tenga que ver con la revolución interior. Mientras tanto, os espero allí y ojalá os motive también a visitarla de vez en cuando. Os doy las gracias por vuestro cariño, opiniones y visitas todo este tiempo.

Y os dejo con La Revolución Interior: www.larevolucioninterior.org

3 de febrero de 2013

Conocerse a sí mismo o cómo pelar una cebolla infinita

Cuanto más me conozco, más entiendo a Sócrates ("Sólo sé que no sé nada") y más me sorprende lo poco que sé de mí. Será por eso que he oído decir más de una vez a Jose Luis Sampedro que se sigue conociendo cada día (a sus noventa y muchos años). Ante esta (¿sabia?) apreciación, supongo que sólo queda tomarse una buena ración de humildad, o incluso dos y hacer acopio de mucha paciencia, incluso un poco más. Qué razón tiene el budismo cuando dice que nos desprendamos del ego, que buen daño nos hace.

Uno piensa en eso tan rimbombante de conocerse a sí mismo y nuestro ego se empieza a inflar, como si fuera a ganar algún premio. Pobre ingenuo, qué equivocado está. Si uno se pone de verdad a ello (para lo cual primero hay que remangarse y coger mucho aire, como cuando vas a bucear sin snorkle) se va quedando cada vez más desnudo. Y como esto da frío, volvemos a poner otra capa encima y otra vez a quitarla y así transcurre nuestra vida de cebolla, que hace llorar a los demás cuando nos ven..., de pena. No es tan... glamuroso esto de intentar conocerse a uno mismo. Pero, y ahora fuera de broma, pero eso sí, con sonrisa, creo que es la única forma honesta y que merece la pena para vivir una vida mínimamente decente. Por uno mismo y por los que le rodean.

[Esta entrada en realidad pertenece ya más al blog La revolución interior, que es en lo que hace tiempo tengo puesta la energía, pero su gestación está siendo tan larga que va a nacer ya crecidita. En fin, que sepáis que mi corazón está ya allí, espero que os llegue pronto la transmisión.]

5 de diciembre de 2012

Imperfeccioneando

Ahora que estoy tratando de dejar de ser perfecta... eh..., no... Empiezo de nuevo: ahora que estoy intentando asumir mi imperfección, me dan tranquilidad, incluso alegría, las pequeñas imperfecciones de los demás. Es como si alimentaran las mías diciéndome en voz muy baja: “No pasa nada, Anita, ves, todo el mundo se equivoca, no tienes que ganar ningún concurso n¡ esperar la nota más alta de papá. No, todo es más sencillo. Déjanos vivir contigo; tú estarás mucho más relajada y te reirás mil veces más y nosotras podremos respirar un poco”. Y bueno, sí, de momento he decidido hacerles un hueco en mi casa.

La canción de tu alma

En la entrada del siete de noviembre os mencionaba algo sobre la filosofía Ubuntu, que se recoge en este poema; me siento en la obligación casi de colgarlo ahora que me lo he vuelto a encontrar de causalidad ya que os dejé un link a un programa de radio, pero entiendo que no todo el mundo va a escuchar el programa entero buscando algo. Por tanto, aquí os lo dejo; que lo disfrutéis y me encantará saber qué os parece:

La canción de tu alma 

"Cuando una mujer de cierta tribu de África sabe que está embarazada, se interna en la selva con otras mujeres y juntas rezan y meditan
hasta que aparece la canción del niño.

Saben que cada alma tiene su propia vibración que expresa
su particularidad, unicidad y propósito.

Las mujeres entonan esta canción y la cantan en voz alta.
Luego retornan a la tribu y se la enseñan a los demás.

Cuando nace el niño, la comunidad se junta y le cantan su canción.
Luego, cuando el niño comienza su educación, el pueblo se junta y le canta su canción. Cuando se inicia como adulto la gente se junta nuevamente y
canta su canción.

Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción. Finalmente cuando el alma va a irse de este mundo, la familia y amigos se acercan a su cama e igual que para su nacimiento,
le cantan su canción, para acompañarlo en su transición.

En esta tribu de África hay otra ocasión en la cual los pobladores cantan la canción. Si en algún momento de su vida la persona comete un crimen o un acto social aberrante, lo llevan al centro del poblado y la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor, entonces… le cantan su canción.

La tribu reconoce que la corrección de las conductas antisociales no es el castigo; es el amor y el recuerdo de la propia identidad. Cuando reconocemos nuestra propia canción ya no tenemos deseos ni necesidad de hacer nada que pudiera dañar a otros.
Tus amigos reconocen tu canción y la cantan cuando la olvidaste.

Aquellos que te aman no pueden ser engañados por los errores que cometes ni la oscuras imágenes que muestras a los demás.
Ellos recuerdan tu belleza cuando te sientes feo;
tu totalidad cuando estás quebrado;
tu inocencia cuando te sientes culpable y
tu propósito cuando estás confundido."

Tolba Phanem
Mujer, Poetisa y Escritora Africana

13 de noviembre de 2012

Abrazo de oídos o masaje de mar

Si quieres escapar por un momento del mundanal ruido o del machacón runrún interior…
 …abandónate por un instante a mis palabras…

Lo mejor es que te sientes o te tumbes, aunque también puedes estar de pie, siempre que estés tranquilo y no te afecte lo que pase a tu alrededor.

Cierra los ojos.

Coloca tus manos en forma de cuenco y después abraza con ellas ambas orejas.

Ahora, muy lentamente… y sin abandonar esa posición, ve moviendo las manos hacia un lado y otro, arriba y abajo…

…despacio…, ………………………….., aumenta un poco la presión…

…sigue haciendo ondas…, pequeñas y grandes, lentas y no tanto…

(¿No te parece estar escuchando el mar?)

 ...sigue jugando como más te apetezca y provocando esas minúsculas olas...
 o tal vez prefieras ir un poco más deprisa y hondo, llamando a un gran oleaje...

...sea como sea... (...mar como mar...)

...no te pierdas este poema en movimiento...

...este océano
que se vuelve tu cómplice
y te cuenta secretos al oído...

7 de noviembre de 2012

¿Queda algo de paz por ahí?


…licios…shaucios…spidos…ortes…üenza…steza…mpotencia…ntira…

Ahhhgggg, uf, uishhh, puaaaaghhhh, buahhhhhhh, scruuuunch, aaaaayyy…..

Necesito con urgencia una dosis de irrealidad
un zumo de utopías frescas
un día, una hora, un rato… de buenas noticias

de vida desbordante
de amor a todas horas
de lluvias de ideas frescas, blancas, blandas

pero a falta de todo esto me conformaría
con que me canten mi canción
esa que se ha compuesto para mí y
que me acompañará el resto de mi vida

sí, eso estaría muy bien
es un momento duro
necesito mi cancióny la cantan en voz alta. Luego retornan a la tribu y se la enseñan a todos los demás. Cuando nace el niño, la comunidad se junta y le cantan su canción. Luego, cuando el niño comienza su educación, el pueblo se junta y le canta su canción. Cuando se inicia como adulto, la gente se junta nuevamente y canta. Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción.
Finalmente, cuando el alma va a irse de este mundo, la familia y amigos se acercan a su cama e igual que para su nacimiento, le cantan su canción para acompañarlo en la transición. En esta tribu de África hay otra ocasión en la cual los pobladores cantan la canción. Si en algún momento durante su vida la persona comete un crimen o un acto social aberrante, se lo lleva al centro del poblado y la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor. Entonces le cantan su canción.
La tribu reconoce que la corrección para las conductas antisociales no es el castigo; es el amor y el recuerdo de su verdadera identidad. Cuando reconocemos nuestra propia canción ya no tenemos deseos ni necesidad de hacer nada que pudiera dañar a otros. Tus amigos conocen tu canción y te la cantan cuando la olvidaste. Aquellos que te aman no pueden ser engañados por los errores que cometes o las oscuras imágenes que muestras a los demás.

Ellos recuerdan tu belleza cuando te sientes feo; tu totalidad cuando estás quebrado; tu inocencia cuando te sientes culpable y tu propósito cuando estás confundido. No necesito una garantía firmada para saber que la sangre de mis venas es de la tierra y sopla mi alma como el viento, refresca mi corazón como la lluvia y limpia mi mente como el humo del fuego sagrado".

y, por suerte, no es una utopía
para los Ubuntu…

[Os invito a escuchar su historia en el El bosque habitado, un programa de Radio 3, muy muy recomendable. El programa del 4 de noviembre: http://www.rtve.es/alacarta/audios/el-bosque-habitado/ ]