Hace tiempo que vengo dándole vueltas. Soy demasiado impulsiva. Lo sé. Me viene la cosa, me sube, memememe... y la acabo sacando por los dedos, sí, por los dedos. El amor, el odio, la ironía, la ñoñería, la ingenuidad más naif que puedas echarte a los ojos. Y eso no sería lo peor. No. Quedaría ahí, en un archivito, guardadito, sin que nadie lo viera. Pero no, noooooooooooo, ella va y pulsa... (sí, en ese momento decir lo que siente es lo más importante, expresarlo, sí, por qué no, ella es así, qué hay de malo) ... pulsa...... ENVIAR. NOooooooooooooooooooooooooo. Me temo que síiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. Ahgggggggggggg. Ella, que soy yo en un acceso de desdoblamiento de personalidad, más que nada para ver si así, desdoblándome, puedo echarle el muerto a la otra. Pero no funciona. Y ahora, después de pulsar la teclita es como si la mente se volviera del revés. Uf, y si no contesta. ¿Me habré pasado? Sí, jo, creo que me he pasado. Quién me manda, buahhhhh.
Y en ese momento sueño, invento, añoro, mataría por el succionador de mails: vuelve, vuelve aquí antes de llegar a ninguna parte!!! Te lo ordeno! Y con una sencilla tecla en la que pone Desenviar, fsiummm, de vuelta a casa!! Y si en ese breve microsegundo hubiera llegado el mail a su destinatario, una nube cruzaría su cabeza y fsuppp, aquí no ha pasado nada, todo ha sido un sueño. Y efectivamente, todo ha sido un sueño, pero mío, aún no existe el succionador de mails ni la tecla Deshacer (y esta da para otra entrada). Esto, todavía, es el mundo real.
Lo cotidiano, lo humano (y poco divino). Sentimientos, presentimientos, pensamientos y otras flores..., a veces con humor, casi siempre con amor.
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20 de septiembre de 2011
4 de mayo de 2011
La llave de seda que abre el corazón
Acabo de abrir este archivo en una web de una productora de sonido, como el que abre un documento cualquiera que quiere ojear. No dejo de sorprenderme del poder que tiene la música sobre nosotros, sobre mí.
Me he sentido como si un gigante me agitara de repente y tocara sin pedir permiso mis entrañas. En realidad, no era un gigante, era una mano invisible, suave, que ha sabido encontrar la puerta para desarmarme. En ese momento, todos mis tejidos sensibles se reúnen y hacen planes de salir volando hacia tierras imposibles (o inconvenientes); ellos no entienden de esas estupideces, sólo quieren su alimento. Me veo transportada de repente al centro de mí misma. ¿Es bonito? No sabría. Es vital, pero intenso, demasiado intenso a veces. Aunque basta con que cese la música para ir volviendo lentamente a la periferia, conservando un sabor agridulce del viaje repentino.
Somos un complejo entramado de luces, que se apagan y encienden en función de tantas cosas... Hay zonas que pueden permanecer apagadas décadas, incluso una vida entera. Hay zonas que, quizá, no hemos visto jamás. Hay luces que en cuanto se encienden las apagamos como el que tira un zapato a una bombilla, desesperado por borrar ese escenario. (...) Y qué no va a pasar entonces con los demás, con el mundo, si no manejamos ni nuestro cuadro de luces.
Pero no quiero acabar esta entrada en la penumbra. Una de las cosas más bellas que existen es ir alumbrando un camino que estaba oculto y queriendo a ese paisaje que se revela. Y hay muchas manos que acompañar para no recorrer solos todo el viaje.
21 de junio de 2010
Cuento, luego existo
He descubierto que esta es mi máxima. ¿Necesidad de comunicar? Sí... ¿De compartir? Sí... Pero ¿por qué a veces parece que si no lo cuento es casi como si no hubiera pasado? Es como si lo que quiera que sea que haya vivido, o pensado incluso, tuviera que franquear estas paredes mías (que son menos de cuatro) para tener sentido. Como si tuviera que tomar forma o cuerpo fuera de mí. Por eso me gusta tanto escribir, quizá es cuando queda más patente. Y lo más personal o lo cotidiano, lo voy guardando en una esquinita de mi mente hasta que puedo irlo liberando con el interlocutor adecuado. Lo cierto es que creo que sería más feliz si no me gustara tanto dar parte de mis idas y venidas y compartir mis pensamientos y reflexiones. Porque estaría todo más quieto dentro de mí y no me agitaría como una burbuja en una coctelera cada vez que algo me conmueve o me alegra o me hace gracia..., vamos, siempre. No hablemos de cuando me enamoro, o incluso de cuando simplemente hay alguien en el horizonte susceptible de. Algunos habéis sido testigos hace poco. En esos momentos lo gritaría a los cuatro vientos, lo cantaría, lo pintaría. Y quizá, quizá, tenga que hacer todo eso para que no me desborde dentro, porque tal vez yo sea hija de la intensidad no sé bien por qué, pero así vivo las cosas. Y noto que se me está pegando la forma de escribir de Murakami, el cual me tiene absolutamente fascinada porque le acabo de descubrir. No sé, pero no lo voy a tratar de evitar,se me pasará. Me pasa mucho cuando me gusta un autor, pero en este caso ha sido fuerte porque creo que me ha abierto un camino que está en mí y yo no me atrevía a seguir. No sé si me entendéis. No es que copie algo que no es mío y deje de ser yo, sino que descubro algo mío que no salía a la luz y así me acerco más a mí. Y como me parece que estoy pasando de contar a desbarrar y tengo sueño y tampoco quiero perder los poquitos lectores que tengo pues lo dejo aquí. Por cierto, esos pocos lectores sois un tesoro para mí. Que conste.
4 de marzo de 2010
¿Incongruencia?
Qué pequeño se vuelve todo
cuando el amor nos toca.
Aunque también...
qué grande se siente lo más diminuto
cuando el amor...
Ni siquiera hace falta que nos toque
con sólo pensarlo...
cuando el amor nos toca.
Aunque también...
qué grande se siente lo más diminuto
cuando el amor...
Ni siquiera hace falta que nos toque
con sólo pensarlo...
22 de febrero de 2010
Recomiendo VIVIR
Seguir a mi corazón
dibujar sus deseos:
son la vida.
Aunque me tiemblen las piernas
aunque le parezcan el mayor de los absurdos a mi mente lógica
y un millón de razones me indiquen el camino opuesto.
VIVIR.
Seguir al corazón.
Hoy lo he hecho
y siento que mi vida se ha multiplicado por mil.
La intensidad de los colores
el contorno, el tacto de mis dedos.
Mi estatura idéntica se ha triplicado.
Y aunque quizá no llegue a materializarse el sueño,
estoy viva,
MUY VIVA.
Lo he hecho.
Yo era una gigante y una minúscula ana
en medio de dos fuerzas inmensas que me dejaban inmóvil
hasta que la ana gigante se ha metido a la otra en el bolsillo
y ha dado un paso de siglos
aunque le temblara hasta el jersey.
Son esos instantes mágicos
casi diría en estado de gracia
en que sientes que la vida tiene relieve
y tú lo estás tocando.
Yo la he tocado
y ahora siento que se puede hacer todo
siguiendo al corazón.
Quizá mañana haya salido de este estado
y me parezca esto un punto cursi,
ahora me da igual,
sé que tocar la vida desde fuera se puede ver de formas distorsionadas
sobre todo si se juzga
pero lo que interesa
es estar dentro.
Os lo recomiendo.
dibujar sus deseos:
son la vida.
Aunque me tiemblen las piernas
aunque le parezcan el mayor de los absurdos a mi mente lógica
y un millón de razones me indiquen el camino opuesto.
VIVIR.
Seguir al corazón.
Hoy lo he hecho
y siento que mi vida se ha multiplicado por mil.
La intensidad de los colores
el contorno, el tacto de mis dedos.
Mi estatura idéntica se ha triplicado.
Y aunque quizá no llegue a materializarse el sueño,
estoy viva,
MUY VIVA.
Lo he hecho.
Yo era una gigante y una minúscula ana
en medio de dos fuerzas inmensas que me dejaban inmóvil
hasta que la ana gigante se ha metido a la otra en el bolsillo
y ha dado un paso de siglos
aunque le temblara hasta el jersey.
Son esos instantes mágicos
casi diría en estado de gracia
en que sientes que la vida tiene relieve
y tú lo estás tocando.
Yo la he tocado
y ahora siento que se puede hacer todo
siguiendo al corazón.
Quizá mañana haya salido de este estado
y me parezca esto un punto cursi,
ahora me da igual,
sé que tocar la vida desde fuera se puede ver de formas distorsionadas
sobre todo si se juzga
pero lo que interesa
es estar dentro.
Os lo recomiendo.
17 de febrero de 2010
20 de diciembre de 2008
Corazón,
¿por qué te rehúyo?
Ya sé,
me avergüenzo de ti.
Eres demasiado blando,
demasiado rosa.
No haces juego
con mi disfraz de cactus.
Este poema lo escribí hace al menos siete años, pero hoy me ha venido a la mente (por qué será) y quería enseñároslo. Dicen (los psicólogos, no las malas lenguas) que cuanto más claramente se ven las cosas o dicho de otro modo, cuanta más conciencia tenemos de nosotros mismos, de lo que somos, tanto más cerca estamos de poder cambiar lo que deseamos.
¿por qué te rehúyo?
Ya sé,
me avergüenzo de ti.
Eres demasiado blando,
demasiado rosa.
No haces juego
con mi disfraz de cactus.
Este poema lo escribí hace al menos siete años, pero hoy me ha venido a la mente (por qué será) y quería enseñároslo. Dicen (los psicólogos, no las malas lenguas) que cuanto más claramente se ven las cosas o dicho de otro modo, cuanta más conciencia tenemos de nosotros mismos, de lo que somos, tanto más cerca estamos de poder cambiar lo que deseamos.
Papá
No hay mayor sensación de impotencia que recordarte, dibujar tu cara entre mis lágrimas y mis párpados cerrados y tener la certeza de que nunca, nunca, por más años que viva, por más votos que hiciera u oraciones que rezara, NUNCA vas a volver. A veces hablo contigo, mando mensajes a... tus átomos dispersos en el aire del mundo y tengo la esperanza de que tu corazón me escuche desde algún sitio, desde todos los sitios.
28 de octubre de 2008
No sé por qué
suelo desnudarme
en este cuaderno luminoso.
Por qué necesito desgranarme
deshojarme, derramarme.
No lo sé.
Y no es cómodo.
Sobre todo porque no tengo tiempo
para despojarme
tanto como deseo.
No es cómodo.
Porque ya no sé qué es esto
¿un diario?, ¿un borrador de algo que podría ser mejor?
¿una confesión?
Dejaré de un lado los porqués
de momento
y continuaré
descubriéndome
con la ayuda
de vuestros ojos.
en este cuaderno luminoso.
Por qué necesito desgranarme
deshojarme, derramarme.
No lo sé.
Y no es cómodo.
Sobre todo porque no tengo tiempo
para despojarme
tanto como deseo.
No es cómodo.
Porque ya no sé qué es esto
¿un diario?, ¿un borrador de algo que podría ser mejor?
¿una confesión?
Dejaré de un lado los porqués
de momento
y continuaré
descubriéndome
con la ayuda
de vuestros ojos.
31 de agosto de 2008
La profesión del alma
Creo que me equivoqué cuando pensé qué quería ser de mayor. No sabía en ese momento lo que era importante. Hoy, si me volvieran a preguntar, sin duda sé cuál sería mi prioridad. Diría que quiero ser un ángel. Me refiero a los que no tienen alas. Sí, ya sé eso de que todos somos ángel y demonio; lo sé y lo creo, pero también sé que no en la misma proporción. Yo quiero ser una de esas personas que tienen imán, que desarman con la sonrisa, que generan amor constantemente y, por tanto, lo atraen. No sé si se nace ángel o si es algo que se puede provocar. Cambiar, mejorar, desde luego que se puede, pero llegar a ese punto si uno no viene así de fábrica, tengo mis muchas dudas. Intentaré al menos acercarme, si mi señor ego me lo permite.
15 de agosto de 2008
Esta noche me encantaría encontrarme con esa frase que consuele mi alma, entrar en un blog y toparme con ella. Esa, la única. Para mí. Porque en libros tengo muchas, sí, pero supongo que el latido de la red tiene otro atractivo. He buscado, poco, y no la he encontrado. La voy a sacar de mi inconsciente, a ver si allí hay algo que se deja rescatar a estas horas de sueño, en vigilia. Ahí va, perdonad mi atrevimiento:
Rozas el borde de la noche con tu inquietud, con el crujir de tus dientes, pero no temas, más allá de hoy, más allá de hace un minuto, hay una llama discreta que enciende tu otro lado, el de la diosa, la más humana, y se abraza una vez más a tu demonio, despeinado y pálido. Sé que creías que no iba a llegar este momento, pero aquí está de nuevo. Siempre hay un punto de intersección. No hay que dudar. Abrázate, sin ti no eres nada. Y amanece en tus cortinas.
Rozas el borde de la noche con tu inquietud, con el crujir de tus dientes, pero no temas, más allá de hoy, más allá de hace un minuto, hay una llama discreta que enciende tu otro lado, el de la diosa, la más humana, y se abraza una vez más a tu demonio, despeinado y pálido. Sé que creías que no iba a llegar este momento, pero aquí está de nuevo. Siempre hay un punto de intersección. No hay que dudar. Abrázate, sin ti no eres nada. Y amanece en tus cortinas.
29 de junio de 2008
9 de junio de 2008
¿Dónde?
En algún recoveco
de dolores antiguos.
Allí sobrevive
mi enfado.
Como está escondido
se ha perdido tantas cosas...
Se ha perdido
la alegría de estar en paz,
la calma de dar la razón a los demás,
todo el amor que cabe en una célula
después de haber quitado la maleza.
Si supiera todo esto
él mismo dimitiría.
O no...
Quizá él nunca haga
semejante hazaña.
Tal vez la única posibilidad
sea destruirlo.
Disolverlo
con agua de amor.
En algún recoveco
de dolores antiguos.
Allí sobrevive
mi enfado.
Como está escondido
se ha perdido tantas cosas...
Se ha perdido
la alegría de estar en paz,
la calma de dar la razón a los demás,
todo el amor que cabe en una célula
después de haber quitado la maleza.
Si supiera todo esto
él mismo dimitiría.
O no...
Quizá él nunca haga
semejante hazaña.
Tal vez la única posibilidad
sea destruirlo.
Disolverlo
con agua de amor.
17 de mayo de 2008
Atrapada o dónde está la llave
Lectura de auras
Rayos láser
Viajes al espacio
Chips para todo
Cirugías del cuerpo para los defectos del alma
Cromoterapia
Burroterapia
Miles de canciones en un grano de arroz
Cordones umbilicales mágicos
Pero, ¿quién tiene un láser que destruya mi coraza?
Quiero vivir antes de morir
Pero a veces soy incapaz
con esta armadura tan bien construida
Sin saber
Sin saber nada,
la fui cosiendo
Con mis temores
con los dolores que tocaron mi alma rompible y tierna
me asusté, me asustaba
y sin saberlo
iba tejiendo, levantando muritos
uno, otro, otro...
Y cuando me di cuenta
ya no sabía por dónde entrar
o por dónde salir
es casi lo mismo.
La muralla está hacia fuera
porque está hacia dentro.
He probado con lágrimas
como la tan conocida y oxidada
pero no me funciona,
si acaso un rato pero luego vuelve a su sitio.
No quiero estirarme la piel
ni quitarme años
sólo quiero quitar leguas entre mi corazón
y los demás.
Y para eso creo que sí me metería en un quirófano.
Rayos láser
Viajes al espacio
Chips para todo
Cirugías del cuerpo para los defectos del alma
Cromoterapia
Burroterapia
Miles de canciones en un grano de arroz
Cordones umbilicales mágicos
Pero, ¿quién tiene un láser que destruya mi coraza?
Quiero vivir antes de morir
Pero a veces soy incapaz
con esta armadura tan bien construida
Sin saber
Sin saber nada,
la fui cosiendo
Con mis temores
con los dolores que tocaron mi alma rompible y tierna
me asusté, me asustaba
y sin saberlo
iba tejiendo, levantando muritos
uno, otro, otro...
Y cuando me di cuenta
ya no sabía por dónde entrar
o por dónde salir
es casi lo mismo.
La muralla está hacia fuera
porque está hacia dentro.
He probado con lágrimas
como la tan conocida y oxidada
pero no me funciona,
si acaso un rato pero luego vuelve a su sitio.
No quiero estirarme la piel
ni quitarme años
sólo quiero quitar leguas entre mi corazón
y los demás.
Y para eso creo que sí me metería en un quirófano.
14 de mayo de 2008
Esto no es un poema
Sólo una confesión.
Hace año y medio estaba trabajando en el departamento de contabilidad de un bufete. Si me hubieran preguntado cuál era mi sueño al revés, podría fácilmente haber sido ese. Me sentía en una cárcel sin barrotes. Creía imposible llegar a hacer lo que me gusta, incluso intentarlo.
Hoy, sin estar viviendo todavía de ello, he hecho bastantes cosas y muchos avances, uno último más continuado que probablemente sea una buena base para sostenerme en el futuro.
Todavía me parece mentira y esta tarde estaba muy contenta, con ganas de gritarlo a los cuatro vientos, así que lo escribo a los cuatro blogs... Y ahora, además, quiero animar a todo el mundo, de verdad, bueno, a este minúsculo mundo que me lee, pero con que siembre una semillita me conformo. Sé que suena manido, pero nunca hay que abandonar un sueño, hay que buscar la forma de darle de comer, aunque sea poco a poco, sin riesgos excesivos si se puede, pero cuidarlo, mimarlo, no odiarlo porque es la parte que nos impide ser felices. Yo aproveché mi crisis de los precuarenta para dar el giro, no soportaba verme a esa edad tan fuera de mi lugar, del lugar que yo sentía que era el mío. Era como si cada vez que tenía que decir que trabajaba en contabilidad, me hubiera equivocado de película, de papel, era como una broma macabra del destino.
Gracias a la vida y ánimo a todos.
Hace año y medio estaba trabajando en el departamento de contabilidad de un bufete. Si me hubieran preguntado cuál era mi sueño al revés, podría fácilmente haber sido ese. Me sentía en una cárcel sin barrotes. Creía imposible llegar a hacer lo que me gusta, incluso intentarlo.
Hoy, sin estar viviendo todavía de ello, he hecho bastantes cosas y muchos avances, uno último más continuado que probablemente sea una buena base para sostenerme en el futuro.
Todavía me parece mentira y esta tarde estaba muy contenta, con ganas de gritarlo a los cuatro vientos, así que lo escribo a los cuatro blogs... Y ahora, además, quiero animar a todo el mundo, de verdad, bueno, a este minúsculo mundo que me lee, pero con que siembre una semillita me conformo. Sé que suena manido, pero nunca hay que abandonar un sueño, hay que buscar la forma de darle de comer, aunque sea poco a poco, sin riesgos excesivos si se puede, pero cuidarlo, mimarlo, no odiarlo porque es la parte que nos impide ser felices. Yo aproveché mi crisis de los precuarenta para dar el giro, no soportaba verme a esa edad tan fuera de mi lugar, del lugar que yo sentía que era el mío. Era como si cada vez que tenía que decir que trabajaba en contabilidad, me hubiera equivocado de película, de papel, era como una broma macabra del destino.
Gracias a la vida y ánimo a todos.
14 de noviembre de 2007
La belleza, esa gran desconocida
(Uf, qué largo me ha salido, yo en internet no suelo leer cosas tan largas, vosotros veréis...)
Hoy he conocido a un feo. Y es extraño que yo califique a alguien así, porque no suelo encontrar gente que me parezca fea. Reconozco que escribir esta palabra me incomoda un poco, siento cierto pudor. Pero al mismo tiempo quiero dejar la realidad desnuda, o el juicio, porque al fin y al cabo no es otra cosa. Sus facciones cercanas al mono me llevaron a pensar primero que era un hombre poco cultivado, un poco paleto, para decirlo sin tapujos, pero en cuanto le oí hablar supe que me equivocaba, es entonces cuando pasó a ser sencillamente feo. Bueno, no, sencillamente no.
De las ocho personas que me acompañaban en esa reunión, sólo había una cuya sonrisa me secuestraba: el baile lento y rítmico de sus facciones; de cada milímetro de su rostro, para componer el ángel que llevaba escrito en sus ojos. Estaban en juego todos los músculos de su cara, diría más, todos los átomos de su cuerpo. Y creo que eran ellos los que enviaban a los átomos del mío una corriente vital, una sensación de veracidad, de que había frente a mí un ser humano que mostraba un trocito de su alma, sin pintar, sin operar ni maquillar. (Y yo, creo que soy un poco cursi, no va a quedar más remedio que reconocerlo, y estas cosas me emocionan mucho, mucho.)
¿Era feo? La luz que salía de él nublaba a todos los demás, que aunque no eran especialmente guapos tampoco eran feos. Pero ¿quién nos ha enseñado lo que es la belleza?, ¿quién lo sabe? No sé, yo también me hago un jaleo, sólo sé que aún colocándole en ese rango en un principio, después, mirándolo, hubiera querido tener una varita mágica para borrar a todos los demás de aquella sala y dedicarme al feo. A mirarle, escucharle, descubrirle. Ahondar en los atisbos de ternura que escapaban de sus ojos. Pero sin varita sólo pude admirarle hasta que acabó la reunión, evitar una urgente visita al baño para intentar coincidir unos momentos y después de un par de preguntas mías entre dos montañas de timidez, camino del metro, un pensamiento traicionero o realista que dice, vamos, es absurdo, no le vas a pedir el teléfono, entonces se bifurcan los caminos y tras una despedida breve, mientras mi mente pretendía estar ya en otro sitio, acababa de girar cuando escucho: encantado, y no tuve tiempo, no encontré ya la forma de volver a girar la cabeza. Y se quedó bailando dentro de mí, un "sí, yo también".
Hoy he conocido a un feo. Y es extraño que yo califique a alguien así, porque no suelo encontrar gente que me parezca fea. Reconozco que escribir esta palabra me incomoda un poco, siento cierto pudor. Pero al mismo tiempo quiero dejar la realidad desnuda, o el juicio, porque al fin y al cabo no es otra cosa. Sus facciones cercanas al mono me llevaron a pensar primero que era un hombre poco cultivado, un poco paleto, para decirlo sin tapujos, pero en cuanto le oí hablar supe que me equivocaba, es entonces cuando pasó a ser sencillamente feo. Bueno, no, sencillamente no.
De las ocho personas que me acompañaban en esa reunión, sólo había una cuya sonrisa me secuestraba: el baile lento y rítmico de sus facciones; de cada milímetro de su rostro, para componer el ángel que llevaba escrito en sus ojos. Estaban en juego todos los músculos de su cara, diría más, todos los átomos de su cuerpo. Y creo que eran ellos los que enviaban a los átomos del mío una corriente vital, una sensación de veracidad, de que había frente a mí un ser humano que mostraba un trocito de su alma, sin pintar, sin operar ni maquillar. (Y yo, creo que soy un poco cursi, no va a quedar más remedio que reconocerlo, y estas cosas me emocionan mucho, mucho.)
¿Era feo? La luz que salía de él nublaba a todos los demás, que aunque no eran especialmente guapos tampoco eran feos. Pero ¿quién nos ha enseñado lo que es la belleza?, ¿quién lo sabe? No sé, yo también me hago un jaleo, sólo sé que aún colocándole en ese rango en un principio, después, mirándolo, hubiera querido tener una varita mágica para borrar a todos los demás de aquella sala y dedicarme al feo. A mirarle, escucharle, descubrirle. Ahondar en los atisbos de ternura que escapaban de sus ojos. Pero sin varita sólo pude admirarle hasta que acabó la reunión, evitar una urgente visita al baño para intentar coincidir unos momentos y después de un par de preguntas mías entre dos montañas de timidez, camino del metro, un pensamiento traicionero o realista que dice, vamos, es absurdo, no le vas a pedir el teléfono, entonces se bifurcan los caminos y tras una despedida breve, mientras mi mente pretendía estar ya en otro sitio, acababa de girar cuando escucho: encantado, y no tuve tiempo, no encontré ya la forma de volver a girar la cabeza. Y se quedó bailando dentro de mí, un "sí, yo también".
2 de octubre de 2007
Cuando uno intenta cambiar de rumbo
Para Jose Ángel
Bajo mis pies, nada.
Aire. Vacío. Camino sin hacer.
Dentro de mi cabeza, todo.
Principios, finales, sueños, miedos,
tentativas, dudas, ideas, tormentos, más dudas,
alegrías, intuiciones, desvaríos:
madeja enredada donde no hay espacio
para el descanso.
Y de repente una pequeña luz
alumbra la zona más insospechada
y una suerte de paz se asoma a mi alma
fuera de toda previsión,
tanto, que no la quiero
lucho
me resisto
esto no es lo planeado...
pero esa calma extraña se me sube a la espalda
y se mece entre mis costillas,
no puedo eludir su abrazo,
qué descanso...
30 de mayo de 2007
Nunca podré ser la que no soy.
Ni eliminar de golpe
las grandes menudencias que odio de mí.
Nunca seré mi mujer ideal.
Por más que dé grandes saltos mentales
para salir de mi piel.
Por más que me resista a habitar
este cuerpo y esta alma.
Sólo me queda
amarme.
Hoy me apetecía enseñaros este poema que escribí hace muchos años. Ahora, afortunadamente, no doy ya saltos mentales tan grandes, pero mucho me temo que acercarme al último verso me llevará toda la vida. Como dice Jose Luis Sampedro, en esencia, no recuerdo las palabras, la tarea de cada uno es llegar a ser uno mismo. Me relaja esa idea. Sin embargo ya no estoy de acuerdo con el primer verso, uno sí puede ser lo que no es: puede ser muy infeliz mientras se aleja de su propio ser. Y me pregunto: ¿cómo puede estar tan escondido? Cuánta fragilidad, ¿no?, que tengamos que andar buscándonos toda la vida porque nuestra esencia se disipa, se oculta... y olvidamos quiénes somos. La especie que se perdió a sí misma.
Ni eliminar de golpe
las grandes menudencias que odio de mí.
Nunca seré mi mujer ideal.
Por más que dé grandes saltos mentales
para salir de mi piel.
Por más que me resista a habitar
este cuerpo y esta alma.
Sólo me queda
amarme.
Hoy me apetecía enseñaros este poema que escribí hace muchos años. Ahora, afortunadamente, no doy ya saltos mentales tan grandes, pero mucho me temo que acercarme al último verso me llevará toda la vida. Como dice Jose Luis Sampedro, en esencia, no recuerdo las palabras, la tarea de cada uno es llegar a ser uno mismo. Me relaja esa idea. Sin embargo ya no estoy de acuerdo con el primer verso, uno sí puede ser lo que no es: puede ser muy infeliz mientras se aleja de su propio ser. Y me pregunto: ¿cómo puede estar tan escondido? Cuánta fragilidad, ¿no?, que tengamos que andar buscándonos toda la vida porque nuestra esencia se disipa, se oculta... y olvidamos quiénes somos. La especie que se perdió a sí misma.
29 de marzo de 2007
¡¡¡NO SOPORRRTO A LA GENTE QUE DICE ESTUPIDECES!!!
(Ay, ese pequeño gran nazi que algunos llevamos dentro... Y dicen que hay que hacerse su amigo, que si no es mucho peor. Que hay que abrazarlo para que se calme. Dicen no, yo también lo sé, pero cuando llega el momento es como cambiar de piel, duele acoger la cara oscura. Pero es dulce, muy dulce después.)
(Ay, ese pequeño gran nazi que algunos llevamos dentro... Y dicen que hay que hacerse su amigo, que si no es mucho peor. Que hay que abrazarlo para que se calme. Dicen no, yo también lo sé, pero cuando llega el momento es como cambiar de piel, duele acoger la cara oscura. Pero es dulce, muy dulce después.)
21 de marzo de 2007
A mis queridos lectores silenciosos
Normalmente cuando no hay comentarios creo que nadie me lee. Pero una pececita muy querida me contó un día que me leía siempre y sin embargo pocas veces escribe. Me hizo mucha ilusión, por supuesto. También de algún comentario que habéis dejado se deduce que no siempre escribís, lógicamente. Es que mi mente a veces es muy plana: no veo respuesta, no ha venido nadie. Todo esto al final lo que hace es halagarme. El que una sola persona me lea siempre ya es un milagro (no te preocupes, pececita, si ahora me lees menos, no te sientas obligada a alimentar este adverbio, te utilizo como ejemplo), y que haya más que lo hagan de vez en cuando o a menudo, es una gran alegría, una caricia en el alma.
Y como no puedo contestar vuestros comentarios, os dedico esta entrada y este poemita con el color de mi alma, malva.
Gracias por vuestros ojos
vuestro corazón.
Por dejaros empapar
por mis ideas, mis emociones,
mis juegos, mi mirada.
Sois el colchón de luz
donde me recuesto
donde sueño y añoro.
Donde invento.
Sois mi eeeeeeeeeeecoooooooooooooooooooooo.
Y como no puedo contestar vuestros comentarios, os dedico esta entrada y este poemita con el color de mi alma, malva.
Gracias por vuestros ojos
vuestro corazón.
Por dejaros empapar
por mis ideas, mis emociones,
mis juegos, mi mirada.
Sois el colchón de luz
donde me recuesto
donde sueño y añoro.
Donde invento.
Sois mi eeeeeeeeeeecoooooooooooooooooooooo.
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