Tengo hambre
hambre de otro mundo
hambre de políticos comprometidos con la vida (acabar con la desnutrición)
y no con la muerte (armas).
Tengo hambre de transparencia
de verdades como puños
y tengo indigestión de farsas
de mentiras cómodas y acomodadas.
Tengo hambre de una Tierra donde todos comamos
donde acabe este engaño de los que sí y los que no (pobres, qué mala suerte).
Quizá tengo indigestión desde hace mucho
indigestión de no querer mirar, no querer ver
pero las fotos, las imágenes, la realidad
ha ido dejando un poso en alguna parte de mis células
y hoy, que ya se anuncia el Día Mundial de la Alimentación
que es pasado mañana
hoy
me lleno de rabia, de incredulidad, de basta ya
y si ahora mismo me hicieran una foto
con una cámara inteligente (inteligente de verdad)
seguro que se vería la imagen de un volcán en erupción
un volcán dormido durante décadas.
Es verdad que quizá yo también
pudiera hacer más
pero estoy harta de sentirme culpable por no hacer lo suficiente
por una realidad que tiene solución y no resolvería nunca mi limosna.
Quizá lo que sí es imperdonable es no presionar a los que la tienen
hasta que no puedan más.
Lo cotidiano, lo humano (y poco divino). Sentimientos, presentimientos, pensamientos y otras flores..., a veces con humor, casi siempre con amor.
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14 de octubre de 2011
3 de octubre de 2011
Hoy me he comido un tomate
Este gesto tan sencillo y cotidiano no sería una noticia si no fuera por los hombres grises con cara de dólar que lo pervierten todo. Extraen la vida y el tiempo de las cosas y los convierten en sucios papeles sonrientes, montañas de la nada que lo compra todo, pero que nunca sería suficiente para pagar el conjuro que devolviera la pureza a sus almas.
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