Sólo quiero NO estar en mi piel
vivir este infierno desde allí:
qué horror, pobre gente, dios mío.
Sólo eso
estar allí
allí
allí
al otro lado,
sintiendo el tremendo dolor
ajeno.
Ajeno.
¿Qué cambia?
¿Por qué es aquí?
Quiero verlo por la tele
y llorar
retirar el plato
cambiar de canal porque no aguanto la angustia.
Otra piel
otra suerte.
La cara me arde
eso significa que aún tengo cara
no sé
no sé nada
él no tiene cara
y mi alma se derrama sobre su cuerpo ennegrecido
le abraza
se va con él.
Otra piel.
Pero no, no puede ser
esto debe de ser una pesadilla
no puede ser otra cosa,
ahora me voy a despertar,
sí, y llamaré a Manuel
y le contaré este mal sueño.
Para los que no vivís en España, por si no habéis oído la noticia, el pasado miércoles hubo aquí en Madrid, en el aeropuerto de Barajas, un tremendo accidente de avión en el que han muerto 153 personas (me tiemblan los dedos al escribir la cifra en el teclado). No buscaba algo para esta sección En la piel de..., salió así.
Lo cotidiano, lo humano (y poco divino). Sentimientos, presentimientos, pensamientos y otras flores..., a veces con humor, casi siempre con amor.
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22 de agosto de 2008
5 de febrero de 2008
Un beso
A ver cuándo apagan las armas
y dejan que hable su piel.
Me siento vacío.
No siempre sale lo que uno planea, como véis ha nacido una vena surrealista de En la piel de..., así que ya no prometo nada.
y dejan que hable su piel.
Me siento vacío.
No siempre sale lo que uno planea, como véis ha nacido una vena surrealista de En la piel de..., así que ya no prometo nada.
3 de febrero de 2008
Una madre iraquí
Tener todavía
la luz de sus ojos
haberme ido yo...
que cesen, dios mío,
esos truenos del infierno.
Empiezo con este poema una serie titulada En la piel de..., con la que me propongo salir un poco de mí para intentar visitar los interiores de otros. Serán poemas breves en que se plasme un deseo, quizá el mayor deseo, de esa persona de la que hable. Os invito a que si tenéis interés en que escriba sobre alguien que se os ocurra, me lo propongáis y yo intentaré meterme en su piel. No serán personas concretas, con nombres y apellidos sino personas con una característica determinada, un oficio, o en un momento determinado de su vida.
la luz de sus ojos
haberme ido yo...
que cesen, dios mío,
esos truenos del infierno.
Empiezo con este poema una serie titulada En la piel de..., con la que me propongo salir un poco de mí para intentar visitar los interiores de otros. Serán poemas breves en que se plasme un deseo, quizá el mayor deseo, de esa persona de la que hable. Os invito a que si tenéis interés en que escriba sobre alguien que se os ocurra, me lo propongáis y yo intentaré meterme en su piel. No serán personas concretas, con nombres y apellidos sino personas con una característica determinada, un oficio, o en un momento determinado de su vida.
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