13 de noviembre de 2012

Abrazo de oídos o masaje de mar

Si quieres escapar por un momento del mundanal ruido o del machacón runrún interior…
 …abandónate por un instante a mis palabras…

Lo mejor es que te sientes o te tumbes, aunque también puedes estar de pie, siempre que estés tranquilo y no te afecte lo que pase a tu alrededor.

Cierra los ojos.

Coloca tus manos en forma de cuenco y después abraza con ellas ambas orejas.

Ahora, muy lentamente… y sin abandonar esa posición, ve moviendo las manos hacia un lado y otro, arriba y abajo…

…despacio…, ………………………….., aumenta un poco la presión…

…sigue haciendo ondas…, pequeñas y grandes, lentas y no tanto…

(¿No te parece estar escuchando el mar?)

 ...sigue jugando como más te apetezca y provocando esas minúsculas olas...
 o tal vez prefieras ir un poco más deprisa y hondo, llamando a un gran oleaje...

...sea como sea... (...mar como mar...)

...no te pierdas este poema en movimiento...

...este océano
que se vuelve tu cómplice
y te cuenta secretos al oído...

7 de noviembre de 2012

¿Queda algo de paz por ahí?


…licios…shaucios…spidos…ortes…üenza…steza…mpotencia…ntira…

Ahhhgggg, uf, uishhh, puaaaaghhhh, buahhhhhhh, scruuuunch, aaaaayyy…..

Necesito con urgencia una dosis de irrealidad
un zumo de utopías frescas
un día, una hora, un rato… de buenas noticias

de vida desbordante
de amor a todas horas
de lluvias de ideas frescas, blancas, blandas

pero a falta de todo esto me conformaría
con que me canten mi canción
esa que se ha compuesto para mí y
que me acompañará el resto de mi vida

sí, eso estaría muy bien
es un momento duro
necesito mi cancióny la cantan en voz alta. Luego retornan a la tribu y se la enseñan a todos los demás. Cuando nace el niño, la comunidad se junta y le cantan su canción. Luego, cuando el niño comienza su educación, el pueblo se junta y le canta su canción. Cuando se inicia como adulto, la gente se junta nuevamente y canta. Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción.
Finalmente, cuando el alma va a irse de este mundo, la familia y amigos se acercan a su cama e igual que para su nacimiento, le cantan su canción para acompañarlo en la transición. En esta tribu de África hay otra ocasión en la cual los pobladores cantan la canción. Si en algún momento durante su vida la persona comete un crimen o un acto social aberrante, se lo lleva al centro del poblado y la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor. Entonces le cantan su canción.
La tribu reconoce que la corrección para las conductas antisociales no es el castigo; es el amor y el recuerdo de su verdadera identidad. Cuando reconocemos nuestra propia canción ya no tenemos deseos ni necesidad de hacer nada que pudiera dañar a otros. Tus amigos conocen tu canción y te la cantan cuando la olvidaste. Aquellos que te aman no pueden ser engañados por los errores que cometes o las oscuras imágenes que muestras a los demás.

Ellos recuerdan tu belleza cuando te sientes feo; tu totalidad cuando estás quebrado; tu inocencia cuando te sientes culpable y tu propósito cuando estás confundido. No necesito una garantía firmada para saber que la sangre de mis venas es de la tierra y sopla mi alma como el viento, refresca mi corazón como la lluvia y limpia mi mente como el humo del fuego sagrado".

y, por suerte, no es una utopía
para los Ubuntu…

[Os invito a escuchar su historia en el El bosque habitado, un programa de Radio 3, muy muy recomendable. El programa del 4 de noviembre: http://www.rtve.es/alacarta/audios/el-bosque-habitado/ ]

28 de agosto de 2012

Nos miramos pero no nos vemos


Cómo nos cuesta muchas veces aceptar al otro como es en lugar de criticarlo o esperar lo que nos gustaría ver…, lo que como un decálogo del amigo, madre, pareja ideal, escribimos en nuestra pizarra mental en un momento lejano en el tiempo, olvidado tal vez, pero al parecer grabado con tiza indeleble en nuestras neuronas.

Nefasta lección que va guiando nuestros pasos y en lugar de un bastón para apoyarnos nos deja unas gafas oscuras que nos impiden ver lo que hay. Si viéramos lo que tenemos delante, sin filtros, la mayoría de las veces sería peor que nuestra imagen de película, pero la ventaja es que sabríamos el suelo que pisamos y eso suele ser útil para saber qué pasos dar. Lo que hay es lo que hay, se suele decir. Sí, pero teniendo eso claro es mucho más fácil y sobre todo posible hacer acuerdos, irse si lo que hay es definitivamente algo que no queremos, aceptar lo menos deslumbrante, las taras de fabricación que todos tenemos y los desperfectos adquiridos con el uso diario. Sabiendo cuáles son nuestros límites reales (y no los del currículum vital con el que solemos vendernos), qué forma tienen, si son afilados o romos, ya podemos también intentar ampliarlos o limarlos, según nuestros gustos y necesidades.

Por supuesto, y como todo, esto empieza en nosotros, que tampoco solemos coincidir con la flamante lista que vemos en nuestra pizarra y a la que intentamos aproximarnos con poco éxito. Y ahora, una vez más, no puedo ni quiero evitar nombrar la educación, la EDUCACIÓN VITAL que necesitamos tanto o más que la académica para conseguir un puesto medianamente feliz en el mercado de la vida. ¿Es un buen momento para pedir a nuestros políticos una educación en condiciones? Silencio sepulcral…

25 de agosto de 2012

¿Qué pieza del puzzle te falta?

Creo que he encontrado una pieza del puzzle. Importante. Muy importante. Me puede ayudar mucho a seguir completándolo. Fundamental a veces seguir intuiciones, escuchar las pistas que van apareciendo. Tan complicado y tan sencillo seguir el hilo de nuestra propia vida...

Muchas veces es un misterio que no nos atrevemos a desvelar y en ocasiones por una razón tan sencilla como que el simple hecho de reconocer que podemos ser un misterio para nosotros mismos ya nos encoge el ego y nos ponemos altivos, simulando una existencia clara y consistente cuando a lo mejor internamente nos sentimos absolutamente perdidos. Pero la vergüenza, el miedo, la vanidad y otros amargaexistencias por el estilo, no nos dejan salir de nuestro castillo.

Qué bonita y necesaria enseñanza sería aprender desde que somos niños que somos vulnerables y que eso nos hace humanos (en el buen sentido de la palabra) y bellos, tremendamente bellos, si no ponemos, claro, veinte capas de maquillaje y cuarenta corazas para que sea imposible detectarlo, pareciendo entonces inhumanos en serie que apenas saben qué hacen en este dolorido mundo, vulnerable también. Por favor, seamos vulnerables, si al final es lo que más nos gusta ver en los otros, lo que nos hace sentirnos cómplices. Lo que nos hace sentir.

26 de julio de 2012

Baile de letras

Permitidme que esta noche calurosa me marque un baile de palabras. Dejadme, por favor, que imagine que esta hoja en blanco es una pista y los pasos de baile los dibuje con mis dedos. Bailar es un poco como volar, ¿no? Dejadme que vuele...

Al menos yo cuando bailo siento que me elevo; vuelan mis brazos en un canto de amor al aire, a las notas que van jugando a mi alrededor y tocando unas teclas invisibles pero profundas que me ordenan dulcemente que no me baje de la pasión. Que siga, que siga... Vuelan mis piernas y mi vientre; entre tambores y giros sinuosos, entre la vida y la muerte que empuja, sobre la tierra que de pronto es tierra, y no suelo, ni asfalto. Vuela mi mente y mi sonrisa, de la mano por fin, en un viaje inusual y sencillo. La alegría se derrama por mi pelo y todo tiene el color de la vida no detenida, la que fluye, la que no se para a pensar cómo vivir, sólo vive.

Bailar y volar. ¿Libertad? A veces tengo la sensación de que vivimos en una gran cárcel y tenemos celdas de libertad donde nos encerramos para ser libres por unos minutos: bailando, cantando, en el cine... Pero no me hagáis caso, hace calor, necesito vacaciones y el video de Zaz me ha dado muchas ganas de volar. De saltar. De ser eso tan simple y complicado como es: ser yo. Qué será eso, que parece la cosa más tonta del mundo, pero no debe serlo cuando hablan de ello los grandes pensadores y filósofos. Quizá estoy exagerando, llevo demasiado tiempo sin bailar unas horas seguidas y eso puede haber afectado temporalmente a mis neuronas, pero ha habido un momento mientras miraba el video y admiraba, casi veneraba, esa fuente de vida inmensa que me ha parecido la cantante... Ha habido un momento, decía, en que veía a los espectadores como atados, tenía la sensación de que por mucho que lo desearan (salvo alguna rara excepción), no se iban a poner a bailar. Me han dado ganas de gritarles: ¡despertemos, por favor! La vida es de todos, y no es para mirar, ¡¡¡¡es para vivirla!!!!

Creo que al menos algunos de vosotros cuando veais el video me vais a entender. Gracias, Anita (http://anargusol.blogspot.com/) por compartir esta belleza.


21 de junio de 2012

Me gusta cuando
por casualidad
veo cambiar la hora en el reloj.

Es como si participara
de una extraña magia que ocurre cada día
aunque no la presencie.
Como asistir
al segundo exacto
en que se construye el tiempo.

Cuando miramos el reloj
normalmente está quieto.
El representante de ese loco irreductible
al que no hay forma de detener
se muestra estático,
como si escondiera la mano
cada vez que cambia la hora.

Por eso, cuando veo a ese 5
convertirse en un 6 orgulloso
que no sabe que le queda un minuto
para ser desplazado,
no puedo dejar de sentir cierta alegría
un infantil regocijo que dice:
¡te he pillado!

1 de mayo de 2012

Curso nuevo en el Planeta del Agua

Hay tantas cosas que arreglar en el Planeta...
Eternas peleas de patio de colegio
hielos que se queman
humanos que no son.

Hay tanto trabajo que hacer
que he pensado una cosa:
¿no sería más fácil
si nos convalidan las pocas asignaturas que tenemos aprobadas
(alguna habrá no)
y nos dan una Tierra casi nueva
para empezar otra vez?
Pero ahora ya sin bromas de mal gusto, ¿eh?,
por favor, no se olviden de dejarnos el libro de instrucciones.