20 de diciembre de 2008

Semana de Antivirus

Después de ya casi una semana, que parece un mes, intentando vencer al virus maligno que se quiere comer mi cuaderno luminoso, mi mente ha empezado a extrapolar, verbo extraño donde los haya y que le encanta (a mi mente).

El antivirus escanea, repasa archivo por archivo si hay infección y luego supuestamente cura. Esa fase todavía no la he podido concluir, confieso. Pero no os preocupéis, leer esto no os contagiará, no obstante, si queréis estar más seguros poneos guantes en los ojos y ya está. Perdón, creo que el virus está ahora jugando a la comba entre mis neuronas.

A lo que iba, extrapolemos: por qué no hay un antivirus para humanos, que escanee nuestro cerebro, nos pase un informe de los sectores dañados y luego nos haga un lavado, quiero decir una limpieza y restauración, y nos deje listos para ser felices. Aunque sigamos llevando un antivirus residente, así se llaman los que previenen el daño antes de que suceda. Que ve que nuestro cerebro va a volver a infectarse, stop, freno, lo detiene antes de que vuelva a minarnos y… reiniciamos el equipo. Jo, qué bien estaría, ¿no?

Aunque algo así creo que existe, pero es manual. Vamos, que tiene que ir uno mismo, como hormiguita revisándolo todo y estando alerta… en fin, agotador. Pongamos un fondo para investigación, por favor.
Corazón,
¿por qué te rehúyo?

Ya sé,
me avergüenzo de ti.
Eres demasiado blando,
demasiado rosa.
No haces juego
con mi disfraz de cactus.


Este poema lo escribí hace al menos siete años, pero hoy me ha venido a la mente (por qué será) y quería enseñároslo. Dicen (los psicólogos, no las malas lenguas) que cuanto más claramente se ven las cosas o dicho de otro modo, cuanta más conciencia tenemos de nosotros mismos, de lo que somos, tanto más cerca estamos de poder cambiar lo que deseamos.

Papá

No hay mayor sensación de impotencia que recordarte, dibujar tu cara entre mis lágrimas y mis párpados cerrados y tener la certeza de que nunca, nunca, por más años que viva, por más votos que hiciera u oraciones que rezara, NUNCA vas a volver. A veces hablo contigo, mando mensajes a... tus átomos dispersos en el aire del mundo y tengo la esperanza de que tu corazón me escuche desde algún sitio, desde todos los sitios.

13 de diciembre de 2008

Caminando entre mis sienes




FRENTE AL ESPEJO

No hay dinero ni tiempo
para arreglarlo todo:
ni el mundo ni a mí.

Tendré que acostumbrarme a vivir
con una sub-versión
de mí misma
y con un planeta roto.

- - o - -

MEMORIA DE MI PRIMER AMOR

Cuando uno quiere
revivir recuerdos
continuar pasados lejanos,
a veces consigue emborronarlos,
hacer de un querido personaje antiguo
una torpe y patética realidad.

-- 0 --

OTRA NOCHE MÁS LUCHANDO CONTRA LA GRAVEDAD DE LAS SÁBANAS

Morfeo,
so feo
no quiero caer en tus brazos.
No me fío de ti,
muerte pequeña
que me arrebatas la luz
y no me dejas ver mis sueños.
Quién sabe qué tramas cada noche
en el lado más oculto de mi nuca.

Idas y venidas de la informática

Cansada, retoco y reescribo parte de estos tres poemas que tenía en mi cuaderno para publicarlos esta noche. Cuando ya lo tengo todo escrito en el blog, al subir la canción, se me bloquea el programa y se cierra..., uf, qué impotencia. Golpeo la mesa, recuerdo a los dioses, incluso se me escapa alguna lágrima. Cómo reconstruyo todo ahora con la mente más dormida que despierta. Lo hago, porque no quiero perderlo, esta vez en word, consigo casi, lo que tenía, salvo dos versos. Vuelvo al blog para publicarlo. Sorpresa!!! Me lo había guardado......... Ahgggg. Bueno, recuperé mis dos versos.

20 de noviembre de 2008

Escúchala

Creo que la enfermedad muchas veces es
echar a andar hacia el lado contrario de tu alma.
Uno deja de alimentar sus deseos, sueños, afectos
no le da a su alma calor
y ella deja de darle calor a uno,
que se empieza a quedar frío, vacío, como oxidado
y camina, camina, camina..., como el que va ciego y sordo.
Ella no habla de números
no entiende de productividad
pero al final los números acaban saliendo mejor con ella
no digo los de la cuenta bancaria, que quizá también,
sino los que de verdad cuentan:
el número de veces que tu sonrisa enciende tu pequeña calefacción interior,
cifra que se va multiplicando a cada gesto, a cada mano que te toca
y te encuentra
a cada momento de plenitud.
La plenitud no es algo gigante que sólo pasa en sitios grandes y a gentes de gran talla
es algo chiquito que sale de un rincón interno
en cualquier pequeño instante
que uno siente un milésimo trazo de amor.
Lo que ocurre es que nuestras células se ensanchan
y pareciera que hay más sitio dentro de uno mismo.
Y estoy convencida de que lo hay.
Uno respira mejor, se mueve mejor, sonríe mejor
cuando una brizna de amor le toca la frente o el hígado.

28 de octubre de 2008

Antony & The Johnsons



Man is the baby

Yearning for more than a blue day
I enter your new life for me
Burning for the true day
I welcome your new life for me
Forgive me, Let live me
Set my spirit free
Losing, it comes in a cold wave
Of guilt and shame all over me
Child has arrived in the darkness
The hollow triumph of a tree
Forgive me, Let live me
Kiss my falling knee
Forgive me, Let live me
Bless my destiny
Forgive me, Let live me
Set my spirit free
Weakness sown, Overgrown
Man is the baby

(Del album "I am a bird now")

Hay música que tiene el poder de convertirme en una marioneta. Cuando suena no soy más que un montón de hilos que se mueven a su merced. Lo que siento en esos momentos es muy poderoso, tal vez no se pueda explicar con palabras. Supongo que no es más que lo que siente todo el mundo cuando tocan su tecla más íntima. Como soy intrépida y temeraria, aunque no se pueda, voy a intentarlo:

Me envuelves,
cierro los ojos y no existe nada más:
mi baile incesante
entre tus brazos.
Entonces
mi cuerpo lo entiende todo.
Es un viaje
que empieza y acaba en ti,
que duele
como el amor,
no sé por qué.
Araña con igual fuerza que posee.
Magia.
Hunde sus dedos en mí
como si fuera papel,
derrite mi cáscara de piedra
y puedo tocarme,
agarrar la vida a través de tu voz.
Inyección de amor.

No sé por qué

suelo desnudarme
en este cuaderno luminoso.
Por qué necesito desgranarme
deshojarme, derramarme.
No lo sé.
Y no es cómodo.
Sobre todo porque no tengo tiempo
para despojarme
tanto como deseo.
No es cómodo.
Porque ya no sé qué es esto
¿un diario?, ¿un borrador de algo que podría ser mejor?
¿una confesión?
Dejaré de un lado los porqués
de momento
y continuaré
descubriéndome
con la ayuda
de vuestros ojos.