Lo cotidiano, lo humano (y poco divino). Sentimientos, presentimientos, pensamientos y otras flores..., a veces con humor, casi siempre con amor.
20 de septiembre de 2010
Prohibido premiar muertos
Me entristece que se hay ido Labordeta, me caía muy bien ese hombre tan auténtico y de andar por casa. Escucho que le han dado la medalla de noséqué o el reconocimiento de nosécuántos. ¿No se podrían organizar un poquito los señores y señoras que dan premios para dárselos cuando están vivos?
Bailar en otoño
Estoy empezando un nuevo experimento, que es hacer Danzajuego por radio. En una radio chiquitita pero cuya voz llega lejos lejos, gracias a este macrocomunicador que es Internet. Allí me han hecho un huequecito para que yo ensaye mi sueño. En el programa "De todo un poco". Es los sábados de 11:30 a 12:30 y empezamos el sábado pasado, pero el enlace que tenéis a la derecha os lleva al programa, así que os he ahorrado madrugar. Y una vez en la página, la promo que hay debajo del programa es también de mi sección.
Y como tengo un otoño danzajueguero, también hay otro enlace a mi blog de Danzajuego donde hay fechas y demás, ya que este octubre empiezo con un grupito. Por si alguien tiene ganas de moverse...
Y como tengo un otoño danzajueguero, también hay otro enlace a mi blog de Danzajuego donde hay fechas y demás, ya que este octubre empiezo con un grupito. Por si alguien tiene ganas de moverse...
16 de septiembre de 2010
Cromoterapia casera
Naranja...
Mi lámpara de sal
la alfombra
esa lámina del Rastro que me enamoró al instante
El beso, de Klimt
el cuadro abstracto que habla de la tierra.
Este color
me acoge y
me abraza.
Mi lámpara de sal
la alfombra
esa lámina del Rastro que me enamoró al instante
El beso, de Klimt
el cuadro abstracto que habla de la tierra.
Este color
me acoge y
me abraza.
13 de septiembre de 2010
De qué hablarían algunos hombres si no hablaran de fútbol
Me refiero a los que no suele ver hablando de otra cosa. Cuando hablan de un gol, de quién gana y pierde, de lo bueno que es éste o aquél y se les encienden los ojos y casi puedes ver un trozo de su alma asomándose por el cuello de su camisa… Yo, con mi imaginación y mi cámara de reportera de interiores, no puedo dejar de ver sus ganas de hablar con alguien, de decirle lo solo que ha estado este fin de semana o cómo quiere a su mujer aunque no se lo diga ni a ella o qué frustrado se siente dentro de su cuerpo con libro de instrucciones para hombres, pero de la primera edición. No de los de ahora en los que se les invita a ser metrosexuales y paraemocionales, sino de esos con olor a rancio y guión de película de terror donde se decían cosas como "los hombres no lloran" y demás sentencias de esas que han hecho mucho mal al mundo aunque aún no se hayan valorado los daños. Yo les recetaría un programa de renovación de instrucciones que incluiría una rotunda sesión de abrazos (siempre hay voluntarios para esas cosas), un lavado de cerebro en positivo y una sesión de danzas, unas primitivas para que liberen bien su hombre tribal y otras árabes para que exploren a fondo su sensualidad y su lado femenino.
29 de agosto de 2010
9 de agosto de 2010
Tirar con el corazón
Puede sonar un poco extraño, pero lo he descubierto hace unos días haciendo limpieza en un cajón. Había cosas que me resistía a tirar pese a no haberlas utilizado en mucho tiempo. Algo en mi cabeza me decía que debía guardarlo, que quizá un día... Mezcla de recuerdos con regalos con apegos... Uf! De pronto, empecé a escuchar a mi corazón y todo era más limpio, más directo. Quiero tirar eso; no sé bien por qué, quizá no sea lo mejor, blablabla, pero me apetece tirarlo. Qué liberación. Cuánto ponemos a veces en los objetos.
6 de agosto de 2010
Cómo me gustaría ser una raya de nube cuando me asalta la culpa
La culpa debe de ser algo congénito en mí. Quizá las monjitas que pusieron rejas a mi colegio tejieron en mí su tela de araña y en cuanto hay un pequeño resquicio por el que no llega el insecticida específico para ese tipo de redes, también llamado autoestima, caigo presa. Ya puede ser algo importante y de lo que realmente sea responsable o la cosa más banal. Es como estar vendida. En esos momentos, si tuviera que testificar en un juicio, seguro que lo haría en mi contra. Por eso, cuando la silla de la defensa se queda vacía, me encantaría ser una rayita de esas que veis ahí arriba. Cruzar la ciudad, llegar hasta el monte y allí seguir tumbada en el cielo, sin otra inquietud que ser una pincelada blanca, y pasar, pasar..., dejar que el viento me lleve . Sin más. Hasta una flecha de tráfico se escapó un rato del trabajo para señalar semejante espectáculo.
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