Lo cotidiano, lo humano (y poco divino). Sentimientos, presentimientos, pensamientos y otras flores..., a veces con humor, casi siempre con amor.
2 de agosto de 2009
Gracias a la lluvia
Hoy la lluvia ha traído primero esa luz calmante que aplaca el brillo excesivo del verano y deja unos colores que consuelan de tantos días de no encontrar una sombra. Después, el olor; se cuela en nuestras casas y también en nuestro cuerpo. Una paz de tierra fresca me ha recorrido, como si una ducha interior hubiera purificado mis zonas más áridas. Mi alma, que este mes tiende a agostarse, ha viajado en el tiempo y ha disfrutado de repente de unas vacaciones de las vacaciones. Qué felicidad. Una breve escapada al clima otoñal me salva del pretendido bienestar de estas fechas.
12 de julio de 2009
Tanto tiempo...
Dos meses desde la última vez. Uf. Lo urgente no deja tiempo para lo importante, esa frase de Mafalda no puedo dejar de repetirla. Llevo unos días escribiendo posts en mi mente, pero hasta que no den con el chip que lea mi mente y luego pueda pasarlo a un pen y al ordenador, pues hasta entonces, eso es papel mojado o ideas volátiles. Pero como soy osada, hoy sin las ideas estoy escribiendo, porque necesitaba romper el hielo. Os echo de menos, me echo de menos..., no sé. Echo en falta desplegarme en palabras, descoser y volver a coser mis sentimientos. Pintar con las letras los senderos que aparecen de improviso en mi cabeza, que dan sentido a un minuto o que me roban por completo la tranquilidad.
No tengo tiempo, no dedico tiempo, no busco el tiempo..., bueno, el tiempo y yo nunca hemos encajado muy bien. Tiempo, decía, para escribir más y sobre todo mejor, no entradas así, a vuelapluma. Supongo que es cuestión de decisión, claro. En todo caso, es algo que necesito, si no lo puedo hacer mejor, tengo que hacerlo aunque sea peor. Si no es como si me faltara algo. Creo, y el que avisa no es traidor, que os va a llegar una entrega un poquito larga e inusual. Que podría ser parte del diario de cualquiera y me encantaría que fuera así. Ya lo creo. O esconderme en un tú, ella, hasta él. Pero he pensado que total, los cuatro que me leéis me conocéis y con todo mi respeto y devoción para los que me pueden leer de vez en cuando y no me conocen, ellos pueden pensar una cosa u otra pero esos cuatro diríais, anda, mira, se está intentando esconder, y sería como cuando un niño se esconde detrás de una cortina y se cree oculto, cuando desde fuera todos le ven y sonríen bajito mientran niegan, también en voz baja, con la cabeza.
No tengo tiempo, no dedico tiempo, no busco el tiempo..., bueno, el tiempo y yo nunca hemos encajado muy bien. Tiempo, decía, para escribir más y sobre todo mejor, no entradas así, a vuelapluma. Supongo que es cuestión de decisión, claro. En todo caso, es algo que necesito, si no lo puedo hacer mejor, tengo que hacerlo aunque sea peor. Si no es como si me faltara algo. Creo, y el que avisa no es traidor, que os va a llegar una entrega un poquito larga e inusual. Que podría ser parte del diario de cualquiera y me encantaría que fuera así. Ya lo creo. O esconderme en un tú, ella, hasta él. Pero he pensado que total, los cuatro que me leéis me conocéis y con todo mi respeto y devoción para los que me pueden leer de vez en cuando y no me conocen, ellos pueden pensar una cosa u otra pero esos cuatro diríais, anda, mira, se está intentando esconder, y sería como cuando un niño se esconde detrás de una cortina y se cree oculto, cuando desde fuera todos le ven y sonríen bajito mientran niegan, también en voz baja, con la cabeza.
10 de mayo de 2009
Fiebres modernas o no
Respiremos flojito
no sea que se nos llenen las células
de noticias alarmistas,
se nos globalice hasta el rostro
y tengamos que recurrir al DNI
para saber quién somos.
no sea que se nos llenen las células
de noticias alarmistas,
se nos globalice hasta el rostro
y tengamos que recurrir al DNI
para saber quién somos.
11 de abril de 2009
El juego del arte
Esta noche siento
que tengo entre mis dedos todos los poemas.
Miles de sensaciones vienen a mis ojos
mientras las arias tocan mis tejidos internos:
me dejo... como instrumento de cuerda
las notas, las frases, esas voces,
conocen el solfeo de mi alma,
desnuda
me entrego...
quiero que me transformen
que transiten caminos inexplorados,
porque hoy he querido jugar con arias difíciles
no con las que se saben el camino de memoria,
me apetecía sentirme un poco a la intemperie
no para sufrir
para dejarme descubrir
para abri nuevos surcos.
Ellas me traen fragmentos de vidas, de almas,
emociones al límite, alegrías, desgarradoras penas,
del autor cuando escribió en su pentagrama,
seguramente a la luz de una vela,
a saber con qué enfermedad o con qué pasión en la alcoba de al lado,
de la cantante
dándolo todo por su voz
quitándose horas de tantas cosas
para alcanzar esa pulcritud, esa pureza que traspasa.
Y llaman a mis dedos
con una urgencia irresistible
de cantar mi propia aria entre estas líneas
de volcar lo que ellas me traen que se mezcla con lo mío
y se convierte en una fuerza que arrasa,
no hay duda posible,
está ahí, viva, y hay que hacerle sitio
hay que darla a conocer, intercambiarla.
La recojo de la música
os la entrego, me la entrego
y me siento entera
mi cuerpo se rellena
me habito serenamente otra vez,
hay amor viajando en estas células sonoras
¿o es vida? ¿Hay diferencia?
Arte, ¿no? La desnudez al servicio de la belleza
la emoción convertida en elegancia
en luz.
Y por eso esta noche siento
que tengo entre mis dedos todos los poemas
he corrido a por el ordenador (era más romántica la pluma, sí)
y llevo una hora bailando entre las teclas
con ideas que quieren abrirse paso
porque saben que no todas llegarán.
Ya casi ni intento retenerlas, ni apuntarlas.
El tiempo,
siempre tan esquivo.
¿Quién demonios nos sacó del paraíso?
Me quedo con el presente (que dicen que es eterno)
las arias en mis manos
estos versos que pude salvar
y el deseo de haber alcanzado alguna de vuestras teclas.
que tengo entre mis dedos todos los poemas.
Miles de sensaciones vienen a mis ojos
mientras las arias tocan mis tejidos internos:
me dejo... como instrumento de cuerda
las notas, las frases, esas voces,
conocen el solfeo de mi alma,
desnuda
me entrego...
quiero que me transformen
que transiten caminos inexplorados,
porque hoy he querido jugar con arias difíciles
no con las que se saben el camino de memoria,
me apetecía sentirme un poco a la intemperie
no para sufrir
para dejarme descubrir
para abri nuevos surcos.
Ellas me traen fragmentos de vidas, de almas,
emociones al límite, alegrías, desgarradoras penas,
del autor cuando escribió en su pentagrama,
seguramente a la luz de una vela,
a saber con qué enfermedad o con qué pasión en la alcoba de al lado,
de la cantante
dándolo todo por su voz
quitándose horas de tantas cosas
para alcanzar esa pulcritud, esa pureza que traspasa.
Y llaman a mis dedos
con una urgencia irresistible
de cantar mi propia aria entre estas líneas
de volcar lo que ellas me traen que se mezcla con lo mío
y se convierte en una fuerza que arrasa,
no hay duda posible,
está ahí, viva, y hay que hacerle sitio
hay que darla a conocer, intercambiarla.
La recojo de la música
os la entrego, me la entrego
y me siento entera
mi cuerpo se rellena
me habito serenamente otra vez,
hay amor viajando en estas células sonoras
¿o es vida? ¿Hay diferencia?
Arte, ¿no? La desnudez al servicio de la belleza
la emoción convertida en elegancia
en luz.
Y por eso esta noche siento
que tengo entre mis dedos todos los poemas
he corrido a por el ordenador (era más romántica la pluma, sí)
y llevo una hora bailando entre las teclas
con ideas que quieren abrirse paso
porque saben que no todas llegarán.
Ya casi ni intento retenerlas, ni apuntarlas.
El tiempo,
siempre tan esquivo.
¿Quién demonios nos sacó del paraíso?
Me quedo con el presente (que dicen que es eterno)
las arias en mis manos
estos versos que pude salvar
y el deseo de haber alcanzado alguna de vuestras teclas.
23 de febrero de 2009
No me midas el alma
Necesito desaprender a medir
o aprender a desmedir.
Crecí contando centímetros por todas partes
y siempre me falta o me sobra alguno.
No hay nadie que tenga la medida exacta
vivo ejemplo soy de ello.
Es agotadora la contabilidad del alma
yo me retiro.
Perderé, ganaré
tendré que salir a la calle corta de valor
o excesiva de colores y besos
con superávit de mal genio o
déficit de amor.
Tendrán que quererme así
tendré que quererme así.
Porque pienso hacer una hoguera
sin San Juan
y voy a tirar en ella todos los metros
reglas, metrónomos, calculadoras,
y demás enseres medidores:
iré a pelo por el mundo,
sacaré la mano del bolsillo
sin saber si hay una mano al otro lado
y cosas por el estilo
algunas incluso más arriesgadas.
Por favor,
si alguien tiene una desregla
y me la quiere prestar, alquilar
o incluso vender
estaré agradecida eternamente (o quizá más).
o aprender a desmedir.
Crecí contando centímetros por todas partes
y siempre me falta o me sobra alguno.
No hay nadie que tenga la medida exacta
vivo ejemplo soy de ello.
Es agotadora la contabilidad del alma
yo me retiro.
Perderé, ganaré
tendré que salir a la calle corta de valor
o excesiva de colores y besos
con superávit de mal genio o
déficit de amor.
Tendrán que quererme así
tendré que quererme así.
Porque pienso hacer una hoguera
sin San Juan
y voy a tirar en ella todos los metros
reglas, metrónomos, calculadoras,
y demás enseres medidores:
iré a pelo por el mundo,
sacaré la mano del bolsillo
sin saber si hay una mano al otro lado
y cosas por el estilo
algunas incluso más arriesgadas.
Por favor,
si alguien tiene una desregla
y me la quiere prestar, alquilar
o incluso vender
estaré agradecida eternamente (o quizá más).
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