Cuánto daría por recordar
todas mis vivencias.
Sobre todo las que se esconden
entre los pliegues
del alma,
esas que cuando de pronto aparecen,
tienen una luz peculiar,
como si fueran un sueño de otro
y no un recuerdo mío.
Lo cotidiano, lo humano (y poco divino). Sentimientos, presentimientos, pensamientos y otras flores..., a veces con humor, casi siempre con amor.
8 de mayo de 2007
1 de mayo de 2007
Lluvia
Vuelve la lluvia generosa
sin recortes.
Faltaban
trozos de nuestro puzzle:
momentos, paisajes, olores,
imposibles sin el agua.
Fotos de mi vida
o tal vez deseos
o ensueños:
la salida del colegio,
tu olor, más fresco que el de la lluvia,
mamá, con la cara fría y húmeda,
tan guapa con su gabardina,
una mirada,
mía o tuya o de una película,
no sé,
pero ahora veo el suelo mojado y algo se me agarra a la nuca
y no sé si lo que siento es bueno o malo
es una nostalgia con cara de alegría
pero mojada.
Nubes añil estampadas
en el cielo quieto pero vivo
de la tarde.
Ahora descansan los paraguas,
pero la tarde sigue siendo del agua.
Esa luz lavada
de colores intensos
de ojos grandes y claros,
sin complejos,
donde un pájaro canta
y resuena en mi hombro
en mi cuello
con un sonido claro
y un mensaje inequívoco:
estamos vivos.
Y el autobús arrastra un río que nos hace correr a todos.
Y una ola de uys y risas y quejas
nos sacude entre salpicones.
Y no salgas con esta lluvia, hija,
y ¿será por eso que me encanta pasear
con el agua,
decir con mi paraguas de colores que la lluvia no es gris?
sin recortes.
Faltaban
trozos de nuestro puzzle:
momentos, paisajes, olores,
imposibles sin el agua.
Fotos de mi vida
o tal vez deseos
o ensueños:
la salida del colegio,
tu olor, más fresco que el de la lluvia,
mamá, con la cara fría y húmeda,
tan guapa con su gabardina,
una mirada,
mía o tuya o de una película,
no sé,
pero ahora veo el suelo mojado y algo se me agarra a la nuca
y no sé si lo que siento es bueno o malo
es una nostalgia con cara de alegría
pero mojada.
Nubes añil estampadas
en el cielo quieto pero vivo
de la tarde.
Ahora descansan los paraguas,
pero la tarde sigue siendo del agua.
Esa luz lavada
de colores intensos
de ojos grandes y claros,
sin complejos,
donde un pájaro canta
y resuena en mi hombro
en mi cuello
con un sonido claro
y un mensaje inequívoco:
estamos vivos.
Y el autobús arrastra un río que nos hace correr a todos.
Y una ola de uys y risas y quejas
nos sacude entre salpicones.
Y no salgas con esta lluvia, hija,
y ¿será por eso que me encanta pasear
con el agua,
decir con mi paraguas de colores que la lluvia no es gris?
Héctor
Después de ver la película me sentía llena. Con un montón de sensaciones recorriendo mi cuerpo, vivencias de las múltiples historias que pueblan la cinta. Es cierto que para mí Adriana Ozores es una pasión, cada gesto suyo me parece tan de verdad, la encuentro tan sutil, tan elegante y al mismo tiempo con tanta fuerza. Ella era un atractivo a la hora de elegir esta peli pero me he encontrado con más actores magníficos y con un guión maravilloso de Gracia Querejeta (este apellido suele traer buenas cosas) y David Planell, lleno de profundidad y matices y muy auténtico. También la ha dirigido G. Querejeta. Gracias. Cuando una película o un libro o cualquier otra obra de arte me deja esa sensación siento unas ganas enormes de darle las gracias a sus creadores. Gracias por abrir una puerta más dentro de mí. Gracias Gracia.
18 de abril de 2007
La PAZ y la paz
Para el jardinero
Escuchamos la palabra PAZ y nos sentimos muy pequeños, muy incapaces de colaborar en esa labor tan enorme que es la paz mundial o la paz en un país o en una ciudad. Pero yo creo que estamos equivocados; parar una guerra es muy difícil, pero sí podemos impedir que se cree una nueva, aunque sea pequeña. Porque la gran PAZ se compone de muchas paces pequeñas (paz, paz, paz, paz, paz, paz), y al lado de ellas ya no nos sentimos tan diminutos. Y ¿cómo podemos poner nuestra paz chiquitita en la bolsa gigante de la paz...?
La paz no es
una paloma
no es una palabra
no es una pancarta.
Es
reconocer el trocito de guerra
que hay dentro de mí,
no esconderlo
no culpar al que tengo al lado.
Es
reflexionar, hacerme preguntas:
«¿Por qué le he gritado, qué me pasa?
Quiero averiguarlo.
Me siento furioso,
pero no tengo derecho a pagarlo con él,
ni con nadie.
Y no me voy a castigar
necesito comprenderme
y cuidarme.»
Es
pedir perdón.
Y
perdonar.
Es
ser vulnerable,
no esconder el dolor y las lágrimas tras un arma
y disparar.
(Las armas no son sólo de fuego
hay algunas invisibles
que hacen mucho daño.)
Es
un trabajo diario,
DIARIO,
mantener la paz
con mi familia
con mi pareja
con mis amigos
con mis compañeros
y sobre todo
y en primer lugar
conmigo mismo.
La paz, la PAZ
no es
fácil,
pero es
POSIBLE.
(Para un concurso sobre La paz que organizó Cruz Roja - 20-5-05)
31 de marzo de 2007
En la Quinta de los Molinos
Domingo 25 de marzo
Pequeño estanque,
tu humilde fuente alimenta mis oídos.
El sonido del agua
es una caricia refrescante y calmante para mi alma,
que recibo,
con los ojos cerrados,
mientras escucho el calor del sol
que me baña
y lanza besos, desnudos, a mis mejillas
a mis párpados.
No puedo estar más agradecida.
Mi espalda
pegada al tronco de un árbol,
siente su firmeza, su acogedor apoyo.
Amor de la tierra
de la madre.
La sensualidad empapa sus creaciones
(¿o está en mis ojos?).
Pequeño estanque,
tu humilde fuente alimenta mis oídos.
El sonido del agua
es una caricia refrescante y calmante para mi alma,
que recibo,
con los ojos cerrados,
mientras escucho el calor del sol
que me baña
y lanza besos, desnudos, a mis mejillas
a mis párpados.
No puedo estar más agradecida.
Mi espalda
pegada al tronco de un árbol,
siente su firmeza, su acogedor apoyo.
Amor de la tierra
de la madre.
La sensualidad empapa sus creaciones
(¿o está en mis ojos?).
29 de marzo de 2007
¡¡¡NO SOPORRRTO A LA GENTE QUE DICE ESTUPIDECES!!!
(Ay, ese pequeño gran nazi que algunos llevamos dentro... Y dicen que hay que hacerse su amigo, que si no es mucho peor. Que hay que abrazarlo para que se calme. Dicen no, yo también lo sé, pero cuando llega el momento es como cambiar de piel, duele acoger la cara oscura. Pero es dulce, muy dulce después.)
(Ay, ese pequeño gran nazi que algunos llevamos dentro... Y dicen que hay que hacerse su amigo, que si no es mucho peor. Que hay que abrazarlo para que se calme. Dicen no, yo también lo sé, pero cuando llega el momento es como cambiar de piel, duele acoger la cara oscura. Pero es dulce, muy dulce después.)
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