16 de abril de 2017

Corazón de agua (Minusculidad 1)

La verdad es que a veces soy intrépida. Volver por aquí después de tanto tiempo con esta... Uf. He decidido llamarlo minusculidad porque suena más cariñoso que otras cosas que se me ocurren... Porque mi jueza interna -aún con demasiado poder sobre mí, lo reconozco-, dice que vaya chorrada y que cómo se me ocurre subirlo al blog. Menos mal que tiene poder pero no absoluto, por eso después de unos días aquí estoy. Reivindicando mi parte naíf, ingenua y quién sabe si rayando lo cursi en algún momento. Me arriesgo. Es tan difícil ser, SER, sé tú mismo, tú misma, se repite hoy por todas partes. Sí, sí, genial, pero luego me vais a criticar, jodíos, los mismos que decís eso.

Y superada esta especie de circunloquio, os cuento un poco cómo surgió esta charca. Fue tan sencillo como estar trasteando en la cocina mientras recogía el desayuno y de repente.... Cha chan.... Un corazón de agua. Tal cual. Allí estaba en mi encimera sin haberlo llamado. Claro, no os he contado una cosa... esto sí que raya en lo cursi, lo confieso, me gusta fotografiar corazones espontáneos. Es decir, formaciones que me voy encontrando por ahí que resultan en un corazón de estos de mentira que no sé quién se inventaría. Sí, esta es la romántica que llevo dentro y no dejo salir mucho, la verdad... Tengo hasta de chicles en el suelo.

Pues el caso es que en cuanto lo vi, me puse muy contenta y corrí a por el móvil. Le hice una foto y después empecé a pensar que un hallazgo así se merecía algo más. Qué posibilidades tenía de volver a encontrarme con un corazón de agua natural, vamos, sin químicos ni manos humanas de por medio. Así que inicié una sesión de fotos para mi modelo preferido y fui añadiendo elementos hasta que se me ocurrió lo de la charca. Si un día me animo me gustaría hacer un collage con más fotos, pero por ahora os ahorro ese despliegue.

Para mí la gracia radica en que surge de algo espontáneo. De hecho es la primera vez que hago algo así, normalmente hago la foto y punto. Y así creo que seguirá siendo, esto ha sido una excepción. Pero sí me ha apetecido empezar con esto una serie, porque me gusta mucho hacer fotos y muchas veces pienso en colgarlas y no lo hago, así que tomo mi corazón de agua como impulso. Ya tengo otra muy curiosa que subiré en breve.

Semejante minusculidad se me hace aún más minúscula (o absurda) pensando en las últimas noticias de la guerra, de las guerras. Los últimos sirios asesinados mientras estaban a punto de conseguir intentar huir (demasiado infinitivo para ser bueno). La madre de todas las bombas, dicen los medios, lanzada por el innombrable (no me gusta nada eso de ver madre y bomba en la misma frase, lo siento mucho). No podemos desligarnos de esto, qué hacemos. En fin, no quiero ni decir cómo me siento, me parece un lujo hasta eso. Pero lo que decía es que siento el absurdo de hacer algo así mientras pasan cosas tan tremendas, aunque no vamos a matar la vida y la inocencia, ¿no? No se trata de eso. Con mi corazón plagadito de impotencia, os regalo este de agua.

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